Devocionales

Esperanza para los días más difíciles

21 de septiembre de 2021
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo... para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. 1 Pedro 1:3-5 (NVI)

Cuando vi el número de teléfono de la iglesia aparecer en mi pantalla, de inmediato mi corazón se aceleró.

Nuestra iglesia estaba experimentando una intensa temporada de dolor, incapaz de recuperarse de aparentemente interminables oleadas de pérdidas. Se trataba de nuestros amigos, hermanos y hermanas en Cristo, hombres y mujeres que servían con corazones gozosos, caminaban por fe y compartían el evangelio sin vacilar. Un día estaban cantando en el coro, preparando comidas para personas necesitadas, ayudando en los servicios de la iglesia, y al día siguiente se habían ido para estar con el Señor.

Ahora, una de mis mentoras espirituales, una mujer a la que adoraba y admiraba profundamente, había fallecido. Llevaba tiempo enferma, pero aun así, su muerte me tomó por sorpresa. Conteniendo las lágrimas, respondí a la llamada que confirmaba su fallecimiento y compartí los detalles de los preparativos para su funeral.

Mi cabeza sabía que mi amiga era creyente y que estaba en presencia de nuestro Creador y Salvador, y que su sufrimiento había desaparecido. ¡Estaba completamente sana! Pero mi corazón estaba triste. Después de tanta pérdida en tan poco tiempo, me encontré perdiendo la esperanza.

Los receptores de las cartas conocidas como 1 y 2 Pedro, entendían lo que se sentía el perder la esperanza durante circunstancias extremadamente difíciles. Eran cristianos nuevos, que vivían en el exilio en Asia Menor, y que estaban experimentando un gran sufrimiento y persecución por parte de los no-creyentes. Pedro escribió para animarlos y recordarles lo que habían aprendido sobre Cristo previamente. Sus cartas les instruían sobre cómo vivir como marginados en un entorno cada vez más hostil sin perder la esperanza en Aquel en quien decían creer.

Como lo declara en nuestro versículo clave, Pedro no perdió el tiempo al mencionar dónde estaba la esperanza de estos "exiliados elegidos”: “¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo … para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos” (1 Pedro 1:3-5).

Los seguidores de Cristo no deben temer a nada ni a nadie en este mundo, ni siquiera a la muerte. Mediante la muerte expiatoria y la resurrección corporal de Jesucristo, hemos nacido de nuevo a una esperanza eterna y viva. Debido a Su profunda compasión y comprensión de nuestros momentos más oscuros y nuestros temores más grandes, Él vive para interceder por nosotras en cada momento de cada día.

En los versículos siguientes (1 Pedro 1:6-9), Pedro explicó que, debido al mundo pecador y caído en el que ahora nos encontramos, nadie escapa la muerte física; sin embargo, la fe en el Salvador vivo nos une para siempre a las promesas, la protección y el poder incomparable del Dios vivo, que nunca nos soltará. ¡Jesús nos salvó, nos está salvando y nos salvará por toda la eternidad!

Todas hemos experimentado situaciones que dificultan encontrar un motivo para regocijarnos. Afortunadamente sabemos que, cuando las circunstancias cambian y nos desafían, Dios sigue siendo el mismo, y nada es demasiado difícil para Él. ¡Eso es algo por lo que regocijarse!

Habrá momentos en nuestra vida en los que sufriremos, tanto emocional como físicamente, algo que Pedro reconoció y experimentó personalmente como líder de la iglesia primitiva perseguida.

A pesar de nuestro sufrimiento, la Palabra de Dios nos dice que nos regocijemos y confiemos en que la gracia por la que Dios nos ha salvado nos llevará finalmente a Su presencia por toda la eternidad.

¡Así pues, regocijémonos hoy en la bondad de Dios y contemos nuestras muchas bendiciones, seguras y acogidas en la esperanza viva que encontramos en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador!

Padre Celestial, ayúdanos a recordar que nuestra paz, alegría y esperanza no deben depender de nuestras circunstancias terrenales, sino que están arraigadas en Tus promesas eternas a Tus hijos. Cuando experimentamos pruebas y sufrimiento, recuérdanos que nos amas tanto que enviaste a Tu Hijo a morir para salvarnos. Siempre trabajas para nuestro bien y para Tu gloria, y estamos agradecidas. En el Nombre de Jesús, Amén.

RECOMENDAMOS

Nuestra esperanza se encuentra en Jesús, así que cuando enfrentamos temores o dudas, podemos recurrir a Él y descansar en la esperanza que nos ofrece, en lugar de preocuparnos. En medio de todo esto, queremos ofrecerte algunas formas prácticas para recordar quién es Dios y ayudarte a mantenerte conectada con la Verdad que sólo se encuentra en Su Palabra. De la preocupación a la alabanza es un devocional gratuito de siete días que te ayudará a:

  1. Encontrar paz cuando tengas la tentación de entrar en pánico.
  2. Luchar contra el miedo cuando está jalando tu corazón hacia los peores escenarios.
  3. Practicar la confianza en Dios en medio de circunstancias inciertas.

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PROFUNDICEMOS

2 Corintios 4:17-18, Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. (NVI).

Toma un tiempo para evaluar dónde pones tu esperanza cuando las olas de la vida comienzan a golpearte y sientes que te estás hundiendo. ¿Hay algo a lo que te aferras por comodidad, control o paz que necesitas entregar a Dios? ¡Nos encantaría escuchar de ti! Comparte tus pensamientos en los comentarios.

© 2021 por Laura Bailey. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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