Devocionales

Yo sé que estás trabajando

9 de abril de 2021
Me vuelvo hacia el norte, y no logro verlo; me vuelvo entonces al sur, y él se esconde de mí. Job 23:9 (RVC)

De rodillas de nuevo, pedía, buscaba y llamaba, como lo había hecho durante años, por la salvación de un familiar. Mientras oraba, mi corazón se hundió mientras mi mente pensaba: “Dios, creo que responderás a esta oración, pero es realmente difícil cuando no veo evidencia de la respuesta en camino”.

En ese momento, me vino a la mente el recuerdo de otra oración específica: el crecimiento espiritual de mi esposo. Sentí que Dios susurraba a mi corazón: ¿Recuerdas esto? ¡Sí! Recuerdo esa oración y ahora, todos los días, veo la respuesta ante mis propios ojos.

A veces, cuando estamos firmes en nuestra creencia de que Dios responderá una oración, que sabemos que es Su voluntad, nos sentimos cansadas. Job ciertamente se sintió agotado. Casi todo lo que disfrutaba en la vida se había ido, un dolor tan profundo que muy pocas de nosotras podemos realmente captar o comprender. Luchó con la razón por la que Dios permitió que esto sucediera. Él dijo, …“Si está ocupado en el norte, no lo veo; si se vuelve al sur, no alcanzo a percibirlo.” (Job 23:9, NVI)

En este pasaje, Job está hablando de la creación que lo rodea. Podía ver, con sus propios ojos, la obra de Dios. No se trataba de si Dios estaba presente o no; Job sabía que estaba ahí. El problema era que Job no veía a Dios obrando en su propia vida.

Este versículo aparece aproximadamente a la mitad de la historia de Job. Aquí, Job no tenía idea de todo lo bueno que Dios estaba trabajando para darle. Afortunadamente tú y yo podemos leer el final de su historia: “Después de haber orado Job por sus amigos, el SEÑOR lo hizo prosperar de nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía.” (Job 42:10, NVI)

Al igual que Job, buscamos que Dios cambie las circunstancias en nuestras vidas que necesitan su intervención: un matrimonio que no parece que sobrevivirá. Sanidad para aliviar el dolor del día a día. El hijo que se ha alejado de Dios. Un trabajo que agota hasta la última gota de alegría de tu vida. La adicción donde la libertad parece imposible.

Nosotras también estamos en medio de historias que Dios todavía está escribiendo. Y aunque los días de oración se alargan, podemos confiar en que, en base a Su majestuosa creación a nuestro alrededor y Su fidelidad previa hacia nosotras, Él también está trabajando en nuestro favor, incluso cuando no podemos verlo.

Dios aún no ha respondido a mis oraciones sobre la salvación de un miembro de mi familia, pero sé que está trabajando entre los bastidores de su corazón todos los días. Hoy, tomemos la determinación de seguir poniendo nuestra confianza en Él, Aquel que nunca se conmueve y es siempre fiel.

Jesús, estoy cansada hoy, pero pondré mi mente y mi corazón en Tu fidelidad pasada y Tu poder para cambiar todas las cosas. Contigo, ¡nada es imposible! En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Lucas 1:37, Porque para Dios no hay nada imposible. (NVI)

Recursos Adicionales

Para obtener más información sobre la disciplina espiritual de la oración, consulta Oración Ferviente de Priscilla Shirer y obtén una copia para ti o una amiga aquí.

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© 2021 por Lynn Cowell. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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