Devocionales

Estableciendo un ritmo que complemente los propósitos de Dios

4 de enero de 2019
Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Eso lo hacemos al fijar la mirada en Jesús... Hebreos 12:1b-2a (NTV)

¡Si! La palabra se me salió de la boca antes de pensar bien en lo que me estaba comprometiendo.

Mientras el año terminaba y soñaba en lo que podría ser en el nuevo año, mi hermana me llamó con una idea. Me sugirió que corriéramos medio maratón. Ella sonaba tan optimista y emocionada, que sin pensarlo, ofrecí acompañarla en esta abrumadora idea.

Yo nunca había corrido medio maratón, pero sí había corrido carreras cortas en el pasado. Esas carreras eran de 5 km en vez de 20 km, pero había terminado cada una de ellas. Y aunque había pasado casi una década desde la última vez que corrí una carrera, esto parecía ser lo que necesitaba para volver a empezar.

Ah, y no les había contado que acababa de dar a luz a mi sexto hijo tres meses antes de decir que sí a esto.

Está historia tiene todas las características de un final donde tienes todas las posibilidades de perder y terminas convirtiéndote en campeona, pero así no fue como resultó para mí. Después de tan solo unas pocas semanas de entrenamiento, me di por vencida. Resulta que tienes que correr mucho cuando entrenas para un medio maratón. Y también resulta que no me gusta correr tanto.

Pero aunque no participé en esa carrera, aprendí algo en esas pocas semanas de entrenamiento.

Durante mis primeros días de entrenamiento, puse en mi mente una sola cosa: terminar el número de kilómetros que era necesario correr en ese día. Para hacer esto, yo me propuse empezar despacio. Algunos dirían que iba bien despacio. Está bien, alguien caminando rápido probablemente podría haberme pasado. Como conozco mis límites, sabía que para terminar la cantidad de kilómetros propuestos para el día, yo tendría que tomar las cosas con calma.

Pero después de varios días, mi confianza creció, y decidí que era hora de acelerar el ritmo. Hasta tomé el tiempo que corrí. Eso es lo que hacen los corredores profesionales, ¿cierto?

Durante varios días probé este enfoque y todos los días me sucedió lo mismo. Dentro de unos cuantos kilómetros en cada carrera, me desgastaba y no podía obligarme a seguir. El ir a un ritmo más rápido demandaba energía y fuerza que no tenía, y me impidió completar lo que me propuse lograr. No pude terminar.

En el versículo clave de hoy, leemos acerca de una carrera que Dios nos presenta. Se nos anima a correr esa carrera con resistencia, pero también se nos dice cómo es posible: Eso lo hacemos al fijar la mirada en Jesús. (Hebreos 12:2a, NTV)

La traducción de la palabra en griego aphorao es "guardar" y significa apartar tu mirada de otras cosas y fijarla en algo. Nuestro versículo clave nos dice dónde poner nuestra mirada: en Jesús.

El primer paso para mantener nuestros ojos en Jesús es identificar de cuáles cosas necesitamos quitar la mirada.

Mientras llega el año nuevo, podría ser fácil enfocarnos en nuevas esperanzas y expectativas. Puede ser que este sea el año donde seamos más organizadas o el año donde finalmente podamos correr ese medio maraton. Pero últimamente, todas estas cosas pueden llegar ser distracciones que nos alejen de nuestro Salvador, Cristo Jesús.

Cualquiera que sea el objetivo que queramos alcanzar, si Jesús no es nuestro enfoque, tomamos el riesgo de correr en la dirección equivocada o a la velocidad incorrecta.

Así como nos encontramos en la línea de partida para este nuevo año, recordemos lo siguiente, cuando marcamos el ritmo correcto, podemos llegar mucho más lejos de lo que pensamos. Pero cuando establecemos un paso muy rápido, nos desgastamos y no podemos finalizar la carrera. Con Jesús como nuestro punto de enfoque, podemos estar seguras que Él establecerá nuestro ritmo correctamente.

El ritmo de Jesús no siempre va a corresponder con el nuestro. Él podría reducir nuestra velocidad cuando queremos ir mucho más rápido. Él podría movernos cuando queremos quedarnos quietas. Pero Jesús siempre perfeccionará nuestra fe y nos llevará a la meta final. (Hebreos 12:2b NTV)

Querido Jesús, quiero correr la carrera establecida para mí este año con mis ojos puestos en Ti. Establece mi ritmo para que pueda complementar y no competir con Tus propósitos. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY

Proverbios 4:25, Mira hacia adelante y fija la ojos en lo que está frente a ti. (NTV)

REFLEXIONA Y RESPONDE

¿Qué es lo que te lleva a tener un ritmo muy de prisa? ¿Es el deseo de adelantarte o el miedo de decepcionar a los demás?

Trae tu lista de deseos y pedidos a Dios hoy, y pídele que te muestre qué es lo que está en Su lista para ti en este año.

© 2019 por Katy McCown. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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