Devocionales

Entender a dónde pertenecemos

Jasmine Williams 17 de enero de 2020
Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. 1 Juan 3:1 (LBLA)

«¡Yo soy el azul!»

«Yo soy el rojo».

«No, ¡yo soy el rojo!»

Este es el tipo de conversación que escucho cada vez que mis hijos están viendo una de sus caricaturas preferidas y definitivamente me trae muchos recuerdos. Mi hermano, mis primos y yo solíamos hacer lo mismo, cuando entrábamos en discusiones acerca de quién era cuál personaje. ¡Oh, las alegrías de la niñez!

Interesantemente, este anhelo por identificarnos y querer vernos a nosotras mismas en alguien más no sólo ocurre en la niñez. Recuerdo los días de la escuela en secundaria, y aun en la universidad, cuando me preguntaba ¿cuál era el grupo en el que mejor encajaba?, ¿cómo me etiquetarían?, ¿era una chica genial?, ¿una nerd?, ¿una atleta?, ¿quizás una mezcla extraña de las tres?

En la edad adulta se ve algo diferente, pero aún es lo mismo. Encontramos grupos en las redes sociales que piensan de la misma manera que nosotras. Nos unimos a organizaciones o clubs donde nuestros pasatiempos son aprobados y nos dan un sentido de pertenencia.

Entonces cuando escucho a mis hijos discutir acerca de cuál personaje de los dibujos animados los representa, me hacen recordar cuán profundo está plantado nuestro deseo por identificarnos. Así como yo lo hago, un día ellos se preguntarán quienes son y a dónde pertenecen. En el círculo de la iglesia y en compañía de amigos cristianos, el identificarnos puede ser algo natural para algunas; pero en otros lugares, no siempre es el caso.

Tal vez en el trabajo, entre la familia extendida o en la fiesta de un vecino, sentimos una presión extraña de querer encajar. Pasamos más tiempo preguntándonos quienes somos en lugar de recordar quién Dios dice que somos. Nuestro versículo clave, 1 de Juan 3:1 dice “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él”.

¡La Escritura nos explica muchas cosas! Dios ya nos dio una identidad. Él nos llama Sus hijas y cualquiera que no le conoce no podrá entender a Su pueblo.

No es de extrañar que a menudo me sienta incomprendida, es como si estuviera mirando desde afuera una habitación, a un grupo de personas que no me comprenden.

Supongo que así fue como se sintió Jesús muchos días, haciendo la voluntad de Su Padre mientras se sentía incomprendido por casi todos los que lo rodeaban. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado” Hebreos 4:15 (LBLA).

Jesús puede relacionarse con esto, Él lo entiende, Él nos comprende. No tenemos que buscarnos a nosotras mismas en nadie más que en Él. No tenemos que cuestionar si encajamos o no ¡porque somos parte de la familia más maravillosa que pueda existir! Dios nos llama Sus hijas; Él nos ha dado promesas con un valor inmensurable y nuestro Padre celestial no miente. Él hará todo lo que Él dijo que haría.

En cada esfuerzo, grande o pequeño, podemos confiar en Su corazón hacia nosotras. Nunca tenemos que preocuparnos por pertenecer cuando sabemos a dónde pertenecemos. Nuestro hogar, identidad y propósito se encuentran en Él. Si hubiera comprendido esto más pronto, me hubiera ahorrado muchas preocupaciones durante secundaria y la universidad.

Entonces, la próxima vez que escuche a mis hijos discutir acerca de cuál personaje de la televisión son, de manera muy amable les recordaré que son hijos de Dios, plantando semillas en ellos que les proporcionarán seguridad en su futuro como adultos; que ellos ya tienen una identidad. Dios los llama Suyos, así como lo hace contigo y conmigo.

Querido Dios, estoy tan agradecida que me llamas Tu hija. Gracias por siempre buscarme, aún cuando olvido a donde pertenezco. Por favor ayúdame a recordar que soy Tuya, mi identidad está en Ti y yo recibiré todo lo que tienes en espera para mí. En el Nombre de Jesús, Amen.

VERDAD PARA HOY

Efesios‬ 1:4-6, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. (LBLA)

Génesis 1:27, Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (LBLA)

REFLEXIONA Y RESPONDE

¿Sientes que aveces te enfocas demasiado en tratar de encajar que olvidas que ya perteneces a un Dios maravilloso? ¿Cuál es un área de tu vida en donde necesitas recordarte a ti misma que eres hija de Dios y que no necesitas vivir conforme a los estándares de este mundo?

Comparte una verdad que aprendiste (recientemente o aún hace algunos años atrás) acerca de lo que Dios dice realmente de quién eres y en dónde perteneces, en los comentarios a continuación.

© 2020 por Jasmine Williams. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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