Devocionales

Cuando Dios contesta la oración sin respuesta

3 de marzo de 2020
Tú eres el Dios que realiza maravillas; el que despliega su poder entre los pueblos. Salmo 77:14 (NVI)

Cuando un matrimonio fracasa y se produce un divorcio, surgen problemas desde todos los ángulos. Los corazones se rompen. Las emociones están por todas partes. La autovaloración y la confianza en sí misma se derrumban. Los miedos amplifican las preguntas de ¿cómo será el futuro?, ¿y los niños, cómo lo enfrentarán?, etc.

Pero uno de los problemas más comunes con el que las mujeres luchan cuando se enfrentan a la separación y divorcio es el miedo a la inestabilidad financiera. La preocupación diaria de constantemente pensar en cómo sobrevivirán solas como mujer soltera independiente, y posiblemente también como madre soltera.

Cuando mi esposo se fue hace más de cuatro años, a pesar de todas las formas en que mi corazón se rompía, uno de los mayores obstáculos para mi fe y mi felicidad era preocuparme por el dinero.

Las finanzas fueron una lucha.

Día tras día, mes tras mes, perdía el sueño sobre cómo pagar las cuentas. Me preocupaba, preguntándome cuánto tiempo tendríamos un techo sobre nuestras cabezas. Pasaba innumerables horas en la computadora buscando trabajo desesperadamente para mantener a mi familia. Oraba fervientemente todos los días para que Dios proveyera milagrosamente para mí y mis hijos. Aunque mi corazón quería confiar en que Él lo haría, la aterradora realidad de nuestras dificultades financieras frecuentemente apagaba esa confianza y me llenaba de miedo y ansiedad.

Cada petición de oración aparentemente sin respuesta -- mezclada con lágrimas y solicitudes repetidas de mis necesidades, grandes y pequeñas -- personificaba mis temores de que quizás mis problemas eran demasiado grandes para Dios. Ciertamente yo no tenía el poder de cambiar nada, sin importar cuánto lo intentara. A medida que pasaba el tiempo y las oraciones no eran contestadas, esos problemas comenzaron a parecer demasiado grandes para que incluso Dios los arreglara. Secretamente me creí el cuento de que algunas de mis peticiones de oración simplemente no tenían respuesta.

Hasta que fueron respondidas.

Todos y cada uno de los actos de provisión comenzaron a ser un faro en mi vida, arrojando luz y esperanza a las situaciones que parecían oscuras y sin esperanza. Mes tras mes, comencé a presenciar a Dios obrando milagros en mi vida. Algunos eran pequeños milagros que satisfacían necesidades tangibles e intangibles, mientras que otros eran milagros más grandes -- respuestas sorprendentes a las peticiones que había estado orando durante años -- que no podían explicarse con razones humanas.

El versículo clave de hoy nos recuerda de cómo Dios es un Dios de milagros que se deleita en contestar las oraciones de Su pueblo a Su manera y en Su tiempo: Tú eres el Dios que hace maravillas; el que despliega su poder entre los pueblos (Salmo 77:14).

En este versículo, el salmista se refiere a todas las obras milagrosas que Dios había realizado para el pueblo de Israel una y otra vez. En innumerables situaciones, Dios había demostrado Su fidelidad a Su pueblo al rescatarlos de los problemas y responder a sus oraciones de manera milagrosa. Este versículo nos obliga a recordar no solo que Dios es un Dios de milagros, sino también a dejar que la verdad venza nuestras dudas sobre Sus habilidades milagrosas y la fidelidad de Dios en nuestras vidas.

Solo un Dios poderoso y milagroso podría haber realizado algunas de las cosas que fueron la respuesta a muchas de mis oraciones en los últimos años. Claro que no todas mis oraciones fueron respondidas, pero sí lo suficiente para ayudarme a recordar que Él sigue siendo hoy el Dios de milagros. Me ayudó a darme cuenta de que Él es mi proveedor. Ni un hombre, ni un trabajo, ni mis propios talentos o esfuerzos -- sólo Él.

Dios siempre es digno de nuestra alabanza - por las oraciones contestadas que pensábamos no tenían respuesta y por las oraciones no contestadas que seguimos elevando a Él cada día. Él es siempre fiel y confiable. Él oye nuestras oraciones y conoce todas nuestras necesidades.

Si tienes oraciones que has estado orando por bastante tiempo, mantén la fe. Dios está trabajando detrás del escenario. Nada es imposible para Dios.

Señor, en medio de mis oraciones que no parecen tener una respuesta, por favor, ayúdame a recordar que Tu eres fiel y sigues siendo el Dios de milagros. Hoy confío plenamente en Ti y elijo creer que escuchas mis oraciones y tienes un plan para satisfacer mis necesidades, grandes y pequeñas. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY

Salmo 72:18, Alaben al SEÑOR Dios, el Dios de Israel, el único que hace semejantes maravillas. (‭NTV‬‬)

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¿Cómo podrías mejorar tu perspectiva diaria si comenzaras a confiar plenamente en que Dios tiene un plan para responder a tus oraciones de una manera que no te puedes imaginar? ¡Comparte con nosotras en la sección de comentarios!

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