Devocionales

Cuando el fracaso quiere definirme

1 de junio de 2020
El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hablado; ¿quién podrá cambiar sus planes? Cuando levante su mano, ¿quién lo podrá detener? Isaías 14:27 (NTV)

Fracaso es una palabra con la que casi nadie quiere asociarse.

Seamos honestas: muchas de nosotras todavía nos avergonzamos de la letra F porque tenemos recuerdos de cómo se veía en la esquina superior derecha de una tarea escolar que hicimos hace años. La tinta roja solo empeoró las cosas, como si esa F estuviera gritando: "¡Eres estúpida! ¡Eres una fracasada! "

Ya sea que el fracaso venga con el recuerdo del examen de álgebra II de medio período (¿pero, por qué tuvieron que poner letras con números?), una entrevista de trabajo, bancarrota, una prueba de embarazo o un divorcio, el peso del fracaso puede ser pesado.

Porque no importa si el fracaso fue un pecado o no, y si teníamos mucho control sobre nuestro éxito o no, el dolor del fracaso es difícil de superar. Las secuelas pueden tardar años en limpiarse. Te cuento, amiga: el fracaso no nos descalifica de nuestro potencial. Todas fallamos, pero no somos fracasadas, incluso cuando el enemigo nos convence de definirnos con esa palabra.

¿Qué o quién te define?

Tómate un minuto, o más si es necesario, para responder eso. La respuesta rápida de la escuela dominical es que Dios nos define. Y aquí hay algunos fragmentos de descripciones bíblicas que son ciertas acerca de nosotras mismas:

Maravillosamente creada (Salmo 139: 14).
Una nueva creación (2 Corintios 5:17).
Aceptada (Romanos 8: 1).
Perdonada (1 Juan 1: 9).
Santa y muy amada (Colosenses 3:12).

Hay más que podemos agregar a la lista, pero estos versículos pueden o no hacerte sentir mejor. Si estás lidiando con las consecuencias del fracaso, esas palabras probablemente aún no se abren paso a través de tu oscuro estado de ánimo.

Se supone que las mujeres que siguen a Cristo permiten que la verdad de Dios defina quiénes son. ¿Pero nosotras? En días buenos, sí. Cuando el cielo es azul y las nubes tienen forma de caballitos de carrusel, cuando nuestro jefe nos elogia en la reunión semanal de personal, cuando limpiamos nuestra casa de arriba a abajo en un día, cuando la canasta de la ropa está finalmente vacía y cuando la cena - los cuatro platillos- está lista para nuestra gente a las 6 p.m. en el punto. Sí, ahí es entonces cuando creemos en la definición de Dios de quiénes somos. (¡Estoy bromeando, por supuesto!)

Pero, ¿qué pasa con todos los demás días, los días en que nada de eso sucede? ¿Quién nos "define" entonces?

Nuestros padres. Nuestro pasado. Hijos rebeldes. Nuestras finanzas. Nuestros amigos. Las redes sociales. Nuestro jefe. Nuestro malhumorado compañero de trabajo. Una pareja abusiva. La educación. Las propiedades. El éxito o el fracaso.

Nuestro fracaso nunca es más poderoso que nuestro Dios. Deja que esta verdad te defina.

Dios es más que capaz de tomar lo que arruinamos, voltearlo, torcerlo de lado y hacerlo funcionar para nuestro bien y su gloria suprema. Pero si no creemos lo que Él dice, podríamos perder por completo verlo trabajar en y a través de nosotras. Ni siquiera mi fracaso, por grandioso que sea, puede redirigir el plan de Dios para mí.

“El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hablado; ¿quién podrá cambiar sus planes? Cuando levante su mano, ¿quién lo podrá detener?” Isaías 14:27 (NTV)

Cuando los vientos del fracaso te hagan desviarte, aviva el fuego de tu fe y mantente firme en la verdad. No tenemos el poder de cambiar Sus planes. Pero para aquellos que siguen a Cristo, nada de lo que hayan hecho o hagan podrán evitar que estén en la presencia de Dios. Nada de lo que hayas hecho o hagas borrará el potencial que Dios ve en ti.

¡Eres una posibilidad que vale la pena!

Señor, he permitido que mis fracasos no me dejen ver que Tu me amas y que tus planes para mí son los mejores. Quiero estar desencadenada de los grilletes del fracaso para poder vivir libre en Tu amor por mí. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Efesios 2:10, Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. (NTV)

Salmo 86:15, Pero tú, oh Señor, eres Dios de compasión y misericordia, lento para enojarte y lleno de amor inagotable y fidelidad. (NTV)

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Reflexiona y responde

Pasa un tiempo hoy buscando los siguientes versículos que definen quién eres. Escribe estas verdades en una hoja de papel y mantenlas cerca de ti. ¡Y déjanos saber en los comentarios a continuación qué verdad necesitas que se te recuerde más!

Maravillosamente creada (Salmo 139: 14).
Una nueva creación (2 Corintios 5:17).
Aceptada(Romanos 8: 1).
Perdonada (1 Juan 1: 9).
Santa y muy amada (Colosenses 3:12).

© 2020 por Corrie Gerbatz. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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