Devocionales

Hurgando en la basura: Salvando relaciones que preferiríamos desechar

2 de junio de 2020
El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida. Apocalipsis 22:17 (NVI)

Cada martes por la mañana, mis dos hijos de edad preescolar y yo, esperábamos con anticipación entusiasmada que el camión de la basura diera la vuelta a nuestra cuadra y llegara a nuestra casa. Los trabajadores de la basura eran unos héroes modernos para mis pequeños, saludándonos y sonriéndonos como viejos amigos. Cada semana era la misma rutina mientras veíamos cómo los desechos de nuestra familia eran recogidos y lanzados al enorme y maloliente camión de la basura.

Un día, mientras mis hijos brincaban de arriba abajo animando la tarea de llevar el contenedor de basura a la calle, una imagen vino a mi mente. Tal como una observadora entretenida en una obra de teatro, mi reflejo dio paso a estos pensamientos: ¿cuántas veces he querido deshacerme de relaciones difíciles y complicadas? ¿O he dejado a personas en la calle, como si fueran la basura del día de ayer, esperando que mágicamente desaparecieran?

Tan pronto como las preguntas se desbordaron, también vino la respuesta: tantas veces que ni siquiera puedo contarlas.

En un mundo que promociona la eliminación de las personas tóxicas, ¿cómo respondemos cuando Dios claramente nos llama a “hurgar en la basura” y rescatar nuestras relaciones quebrantadas? En pocas palabras, respondemos como Jesús lo haría.

En los días en que Jesús caminó sobre la Tierra, Él se acercó y mostró compasión por, buscó y redimió a incontables piezas de escoria social.

Él tocó a la persona con lepra, sanó a quien estaba poseído por un demonio, otorgó la vista al ciego y formó un grupo de amigos con los personajes más incompatibles. Jesús los salvó en lugar de desecharlos, haciéndolos parte de su vida, no apartándolos de ella. Jesús nos ama en nuestro estado más desagradable, nunca diciéndonos que nos comportemos como es debido para poder recibir Su presencia fiel. Jesús está en el negocio de la renovación de almas, y Sus brazos están abiertos ¡dando la bienvenida a todos!

En nuestro versículo clave, el Espíritu de Cristo no nos pide que nos marchemos o partamos, sino que nos invita: ¡Ven!

El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida. Apocalipsis 22:17 (NVI)

Como Jesús, nosotras también podemos decir ¡Ven! a las personas desordenadas, complejas e inconvenientes en nuestras vidas.* Con un espíritu de humildad podemos amar a los otros a pesar de lo que pensamos o sentimos sobre su carácter, que parece imperfecto o con defectos. Como Jesús, nosotras también podemos ser un vaso con agua refrescante para nuestros seres queridos que están sedientos espiritualmente, dándoles sin reservas lo que nos ha sido dado sin reservas.

Es un acto de fe el “hurgar en la basura” y atravesar por el mal olor con la esperanza de salvar nuestra basura relacional. Cuando abrimos nuestros corazones y nos damos la oportunidad, ganamos un tesoro espiritual más valioso que el oro: la libertad de amar todas nuestras relaciones “tal como son,” ¡justo como lo hizo Jesús!

Padre Celestial, te doy gracias por Jesús, porque Él es el ejemplo perfecto de amor incondicional. Te ruego me equipes para ser un modelo de Su amor en todas mis relaciones, especialmente en las que son más complejas. Quiero ser una luz y testamento de Su gracia infalible manteniéndome al lado de quienes Tú me llamas a ser fiel. Por favor, revélame cuáles son las relaciones que quieres que salve y repare mediante el poder, el amor y la fuerza de Cristo. En el Nombre de Jesús, Amén.

* Por favor nota que este devocional no se refiere a gente peligrosa o abusiva.

Verdad para hoy

1 Juan 4:19, Nosotros amamos porque él nos amó primero. (NVI)

Juan 13:34-35, «Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros». (NVI)

Recursos Adicionales

Para leer más sobre cómo nuestro amor piadoso por los demás puede hacer una diferencia en sus vidas, revisa el devocional de Serena Ellen Esparcir el amor como confeti.

Reflexiona y responde

En respuesta a la oración anterior, ¿a quién te está llamando Dios para que ames, a pesar de tener una relación difícil? ¿Cuáles son algunas formas tangibles, honorables a Dios, en las que tú puedes invertir en esta persona de la forma en la que Jesús lo hubiese hecho?

El amor requiere acción. Considera estos simples pasos: ora por ellos, contáctalos por teléfono o mensaje de texto, envíales una tarjeta sincera o haz algo amable por ellos. Dar incondicionalmente y sin expectativas honrará a Dios y señalará a Jesús como la fuente de agua viva para las almas secas y sedientas en nuestras vidas. ¡Comparte en los comentarios lo que planeas hacer!

© 2020 por Miranda Jo Davis. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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