Devocionales

Mis flaquezas no son flaquezas para Dios

9 de junio de 2020
Pero Moisés rogó al Señor: —Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras. Éxodo 4:10 (NTV)

Yo contaba con las destrezas y la experiencia, pero me faltaba valentía.

En mis días de juventud, fui una lanzadora de softball excelente. La lomita y el plato eran las zonas donde me desplazaba libremente. Tiraba la pelota alto y lento, y caía en la esquina trasera dentro de la zona. El árbitro gritaba, «¡Strike!», y la boca del bateador quedaba abierta con incredulidad. ¡Esos eran los días de júbilo!

Tenía yo toda la confianza necesaria para participar en un equipo recreativo … como los equipos de iglesia donde todos entran al equipo. Sin embargo, las pruebas de softball para entrar al equipo de mi escuela fueron la primera de muchas cosas que no intenté.  Equipos de liderazgo… animación deportista… teatro (en lo cual habría sido exitosa, porque, amigas, ¡yo sé hacer drama!). Haciendo memoria, el no intentar las cosas es uno de mis remordimientos más grandes.

Moisés, el patriarca del Antiguo Testamento, también enfrentó flaqueza en su confianza, como podemos ver en Éxodo 4:10. Me encanta la manera en que la Nueva Traducción Viviente lo registra: Pero Moisés rogó al Señor: —Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras.

¿Te fijaste en la palabra que utilizó Moisés, rogó? Yo le ruego a Dios más frecuentemente de lo que quisiera admitir.

Yo presento a Dios con total sinceridad las razones por qué no hay la más mínima posibilidad que yo sea la persona que Él quiere para el trabajo. Me imagino a Dios, sentado pacientemente en Su trono en todo Su esplendor majestuoso, diciendo, «Sí, te escucho». Gracias a Dios, Él siempre está escuchando.

Dios sabía que Moisés estaba completamente equipado para librar a los israelitas de la esclavitud y también estaba preparado para llenar los vacíos por las faltas de Moisés. Pero Moisés solo podía pensar en el hombre que fue antes: el hombre del palacio, educado, elocuente, y bien representado. El hombre que fue antes de su mayor fracaso de asesinar a un soldado egipcio.

Moisés también reconoció que hacía más de 40 años desde que había usado esas destrezas cuando vivió en Egipto. Él ya no hablaba con la realeza; ahora hablaba con las ovejas. Él ya no se encontraba en la lista de “personas importantes”; él ahora era el que “dejó de ser relevante”. Moisés sentía que sus destrezas no estaban lo suficientemente desarrolladas para poder comunicar correcta y claramente el mensaje de libertad de Dios a Su pueblo, mucho menos al Faraón.

Cuando sometemos nuestra carencia a Aquel que suple todas nuestras necesidades de acuerdo a Sus riquezas en Cristo Jesús (Filipenses 4:19), llegan a convertirse en tesoros que podemos poner a Sus pies, confiando que Dios tiene la fuerza que nos da poder para cumplir todo lo que Él ha planeado para nosotras.

En retrospectiva, mi desgracia real no era el hecho de no intentar.

La peor parte fue el permitir que Satanás, el enemigo, mantuviera un lugar establecido en mis pensamientos. Él se burló de mí durante años cada vez que consideraba intentar algo nuevo.

Él comenzaba con los guiones de siempre: No eres lo suficientemente buena. No tienes el porte. Si fueras parte del grupo que está de moda, te hubiesen aprobado para el conjunto musical. Es mejor aceptar que no eres lo suficientemente buena, y de ese modo nunca tienes que arriesgar que otra vez se aplaste tu confianza ni que tus expectativas sean derrumbadas.

¿Has escuchado cosas similares del padre de las mentiras? (Juan 8:44)

Tú eres una persona digna para Dios; Él ha invertido mucho en tu futuro: Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica (Efesios 2:10, NVI). Dios eligió a Moisés para una buena obra, así como te eligió a ti y a mí. Aceptemos confiadamente nuestros llamados y permitamos que Dios resuelva todos los detalles.

Señor, gracias por Tu amor perfecto. Ayúdame a descansar en ello y avanzar confiadamente hacia el llamado que has puesto sobre mi vida. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

2 Pedro 1:3, Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia. (NTV)

Recursos Adicionales

Si disfrutaste este devocional por Wendy Pope, busca y lee otro devocional reciente escrito por ella, El plan de Dios para tu potencial.

Reflexiona y responde

Haz una lista de todo lo que consideras una carencia o flaqueza (finanzas, falta de educación o entrenamiento, una limitación física). Después de cada nota en tu lista, escribe esta verdad: Mis flaquezas no son flaquezas para Dios.

¿Alguna vez has luchado con el sentimiento de no estar a la altura? Únete a nosotras en los comentarios a continuación, y ¡oremos la una por la otra, que caminemos en la verdad de la esperanza y gracia de Dios!

© 2020 por Wendy Pope. Derechos reservados.

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