Devocionales

Aceptando la aspereza que lleva a la belleza

Meredith Houston Carr 15 de junio de 2020
Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda. Romanos 5:2b-5a (NVI)

¿Te gusta ensuciarte las manos?

A mi hija, la de en medio, ciertamente le encanta ensuciarse las manos. Una naturalista de corazón, ella desentierra y colecciona todo tipo de piedras y rocas sucias, o “joyas especiales” como las llama ella.

Así que, cuando se aproximaba la Navidad pasada, mi esposo y yo pensamos que un juego para pulir rocas sería el regalo perfecto para ella. Con entusiasmo juvenil, ella abrió la caja y sacó cada parte. Su alegría dio calor a nuestros corazones, hasta que empezamos a leer las instrucciones.

Un vistazo rápido sacó a la luz la dolorosa realidad: esto iba a ser todo un proceso.

Nuestra hija tomó las rocas rugosas en sus manos mientras nosotros sacamos el oscuro contenedor de metal que las albergaría por semanas. Siguiendo cuidadosamente las instrucciones, colocamos las rocas en el contenedor, agregamos un poco de agua y espolvoreamos un paquete de arena áspera y negra.

Y entonces, esperamos.

Hora tras hora, día tras día, estas rocas dieron vueltas e hicieron ruido en ese contenedor. Por semanas, rodaron en la oscuridad, rodeadas de agua fría y lodosa. Cada vez que yo iba al sótano, podía escucharlas rechinando. ¡Ciertamente, el sonido rechinaba dentro de mí y me molestaba!

Y aún así… cuando las vueltas terminaron y limpiamos el agua sucia, de ahí salieron hermosas joyas brillantes. ¡Nuestra hija gritó con emoción!

Hice rodar esas joyas en mi mano y emociones profundas retumbaron en mi alma. Yo he pasado más que unas cuantas temporadas sintiéndome como una de esas rocas, dando vueltas sin parar en la oscuridad y la arena áspera. Me pregunto si también te ha pasado lo mismo.

Las semanas y los meses pasan y tu matrimonio te sigue agotando.
El trabajo difícil (o la falta de él) muele como lija tus nervios.
La enfermedad de tu hijo corta lugares de tu corazón que sientes nunca van a sanar.
La aspereza amarga de la pérdida total arranca cada esquina de tu alma.

Y lo que más deseas en todo el mundo es que el dolor se vaya. Cuando estamos dando vueltas en la oscuridad, cubiertas de arena áspera y lodo, parece imposible de ver aunque sea un poco de propósito y esperanza.

Pero oh, querida, ¡Dios tiene algo planeado lleno de propósito en medio de las dificultades! ¿Ese dolor que se siente inútil? En Su Reino es muy útil. En Romanos 5, Pablo nos anima con la verdad de todo lo que ese sufrimiento está logrando en nuestras vidas:

Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda. (Romanos 5:2b-5a) 

Ni una sola onza de tu sufrimiento es desperdiciada en la economía de Dios. Nuestro enemigo trabaja para desgastarnos con circunstancias sumamente ásperas y difíciles, pero Dios usa esas mismas circunstancias para forjar resiliencia y carácter en nosotras si estamos dispuestas. Como esas rocas, las asperezas no remueven la belleza en nosotras: la revela.

Y cuando lo hace, una esperanza imponente y firme estalla. Esta esperanza se mantiene segura y nunca nos fallará ni nos dejará esperando. ¡Qué promesa increíble!

Puede que te sientas atrapada en un ciclo sin fin de aspereza, pero anímate: Dios te está puliendo. En la oscuridad, Él te está formando en una hermosa joya, lista para reflejar Su imagen y entrar en tu futuro con esperanza.

Oh, no despreciemos la arena áspera, el lodo y la oscuridad, porque estas son las herramientas divinas que nuestro Padre usa para crear en nosotras una belleza que nunca se desvanece. Mantengamos la fe, sabiendo que cuando todo el fango es removido, este habrá logrado para nosotras una gloria más que incomparable (2 Corintios 4:17, RVA-2015).

Padre Celestial, gracias por usar la aspereza dolorosa en nuestras vidas para crear belleza. Ayúdanos a confiar en Ti con nuestros corazones mientras batallamos durante el proceso de refinamiento. ¡Crea en nosotras una esperanza que no puede ser alterada! En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

2 Corintios 4:17, Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. (NVI)

1 Pedro 4:12-13, Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. (NVI)

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© 2020 por Meredith Houston Carr. Derechos reservados.

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