Devocionales

Cuando es difícil amarte a tí misma

7 de julio de 2020
El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más importante que estos. Marcos 12:31 (NVI)

Si estuvieras en mis pensamientos por un día, creo que te sorprenderías de cuantos pensamientos negativos pasan por mi mente. Cosas como:

No soy suficientemente buena.
No soy suficientemente inteligente.
No soy suficientemente digna.
Simplemente, no soy suficiente.

Nunca he sido una persona altamente segura. Pero tampoco diría que tengo una autoestima extremadamente baja. Me encuentro en un punto intermedio, rebotando entre lo alto y bajo.

Sé lo que la Biblia dice sobre quién soy, y sé quién Dios cree que soy. Pero todavía me encuentro tambaleando entre lo que sé y lo que siento.

Y si soy sincera, a veces lo que siento surge en la forma en que trato a los demás.

Nunca me despierto y tomo la decisión consciente de tratar a los demás como me siento. Pero a menudo, al final del día, me encuentro preguntándome por qué dije lo que dije, reaccioné de la forma que lo hice, y tuve sentimientos negativos hacia otra persona.

Después de luchar con esto durante años, he llegado a comprender que es un asunto de amor.

Creo que una razón por la cual luchamos tanto para poner en práctica el segundo mandamiento más importante es porque, sinceramente, luchamos por amarnos a nosotras mismas de la manera correcta.

Hay un dicho que dice: personas heridas hieren a otros.

Podríamos insertar una docena de otras palabras en esta frase, como:

Las personas que luchan por amarse a sí mismas, luchan por amar a su prójimo.

De alguna manera, el mensaje de amarse a sí misma como lo hace Dios fue convertido en orgullo. Las personas con demasiada confianza en sí mismas llegaron a ser consideradas arrogantes o llenas de sí mismas.

Nadie quería eso.

Así que corrimos en la dirección opuesta, creando una consecuencia enfermiza al pensar menos de otros. Pero esa ruta parece habernos llevado a desobedecer este mandamiento.

Si Jesús dijo que amar a nuestro prójimo era el segundo mandamiento más importante, tenemos que entender cuál es el primero. Se encuentra en Marcos 12:30:

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (NVI).

Felizmente, Dios no solo espera que simplemente "entendamos esto". Él nos provee muchos pasajes en la Escritura para llenar nuestras mentes con Su amor, a fin de poner en práctica Sus mandamientos.

1. Ama a Dios con todo tu corazón.

Lo que recibimos es lo que podemos dar. Diariamente, necesitamos recibir este amor interminable que Dios tiene para nosotras. El recibir lo que necesitamos es la única manera en la que no nos quedamos “secas” en nuestra capacidad de dar amor a los demás.

2. Ama a Dios con toda tu alma.

Nuestras almas son un lugar complicado. Una forma en que podemos amar a Dios con nuestras almas es buscar el arrepentimiento, una limpieza diaria. Cuanto más recibamos el perdón de Dios, más podremos ofrecer perdón a los demás.

3. Ama a Dios con toda tu mente.

Cuando empezamos a pensar de nosotras mismas como Dios piensa de nosotras, se vuelve más fácil pensar de los demás como Dios piensa de ellos. Dios no es el autor de personas indignas ni desagradables. Tomemos cautivos estos pensamientos y comencemos a sustituirlos con los pensamientos que Dios tiene de nosotras.

4. Ama a Dios con todas tus fuerzas.

Cada dia nos levantamos y seguimos adelante. La fuerza no es un lugar de perfección, sino un lugar de perseverancia. Cuando no perdemos la esperanza en Dios, nos permite tener una dosis extra de gracia para no perder la esperanza en nosotras mismas ni en los demás.

La manera en que vemos a Dios está tan estrechamente entrelazada con la forma en que nos vemos a nosotras mismas, que no podemos separar las dos. Y la manera en que nos vemos a nosotras mismas y la forma en que tratamos a los demás, están tan entrelazadas que no podemos separarlas.

Entonces, si hoy parece difícil amar a otros, comencemos quizás amándonos a nosotras mismas. Recibamos lo que necesitamos, para poder dar a los demás lo que necesitan. Entonces, podemos poner en práctica Marcos 12:31, y ver cambiar al mundo que nos rodea, un paso de amor a la vez.

Querido Dios, gracias por amarnos incluso cuando nos cuesta amarnos a nosotras mismas. Ayúdanos a recibir Tu amor de tal manera que nos haga ser increíblemente generosas en nuestras almas para obsequiar amor. Gracias por siempre encontrarnos donde estamos, no donde desearíamos estar. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Deuteronomio 6:5, Y amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (RVA-2015)

Salmo 63:6, Recostado, me quedo despierto pensando y meditando en ti durante la noche. (NTV)

Recursos Adicionales

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Cuando nuestros pies se enfrentan al temor
A la mujer que siente estar luchando sola

 

Reflexiona y responde

¿Te resulta difícil amarte como Dios te ama? ¿Con cuál luchas más, entre corazón, alma, mente o fuerza?

En la sección de comentarios de hoy, nos encantaría escuchar ejemplos de momentos cuando pudiste amarte a tí misma de la manera que Dios te ama… para que puedas amar a otra persona de la manera en que Dios nos ordena que amemos.

© 2020 por Nicki Koziarz. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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