Devocionales

La respuesta de un cristiano hacia el racismo y la injusticia

20 de julio de 2020
Jesús le dijo: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Mateo 22:37-40 (RVA-2015)

La voz más importante que necesitamos escuchar para instruirnos sobre el racismo y la injusticia es la voz de Jesús. En Mateo 22:37-40, oímos a Jesús responder a la pregunta de los fariseos de cuál es el mandamiento más grande. Su respuesta respondió magistral e intencionalmente a la pregunta conectando dos mandamientos que fluyen entre sí:

—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.

Ama al Señor tu Dios.

Ama a tu prójimo.

Nuestro amor a Dios requiere y nos obliga a amar a nuestro prójimo. Para empezar, un amor a Dios sin amor a nuestro prójimo es un amor fracturado a Dios. Jesús enfatiza la importancia de estas dos verdades al decir que ambos mandamientos son la bisagra a la que se aferran la ley (los escritos de Moisés) y los profetas (el resto del Antiguo Testamento).

Para entender completamente el peso de la palabra de Jesús, tenemos que retroceder y mirar al pasado. Podríamos recurrir a tantos lugares del Antiguo Testamento (Amós, Zacarías, Levítico y Deuteronomio), pero uno de los lugares más útiles para que comencemos se encuentra en Miqueas 6:8.

El profeta Miqueas habla a favor de dos tipos de personas: las que están en la pobreza y las que están al margen de la sociedad. Miqueas se ocupa tanto del racismo como del clasismo social, siendo ambos ofensivos para Dios. Miqueas responde llamando al pueblo de Dios (y también llamándonos hoy) a caminar humildemente con Dios, a hacer justicia y a amar la misericordia.

Caminar humildemente: esta es una imagen que muestra el caminar de la mano en la intimidad con un padre. De niños, cuando caminamos a la sombra de nuestros padres, de la mano, su presencia nos ayuda a ser humildes, y vivimos y actuamos como resultado de esa humildad.

Hacer justicia: la palabra hebrea para la justicia es “mishpat” y se refiere a una decisión legal. Esto habla de tener sistemas y estructuras que no estén moralmente en bancarrota, sino que reflejan la justicia honesta de Dios.

Amar la misericordia: como pueblo que ha experimentado una misericordia extravagante e inmerecida, debemos fluir con una misericordia extravagante hacia los demás, aun cuando ésta no sea merecida.

Jesús nos enseña que estas tres características mencionadas en Miqueas 6:8 deben ser encarnadas y reflejadas en la vida de los cristianos al relacionarnos con nuestros vecinos.

¿Quién es nuestro prójimo? Cada portador de la imagen de Dios. En otras palabras — toda la humanidad. Como seguidores de Cristo, amamos a Dios con cada onza de nuestro ser y luego somos enviados a amar a nuestros prójimos para ser un reflejo del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios. Esto es lo que se puede denominar como la “ley del amor” (Romanos 13:8-10, Gálatas 5:14, Santiago 2:8, Juan 13:34-35).

Jesús está diciendo a Su pueblo hoy que camine humildemente, que haga justicia, que ame la misericordia y que ame a toda la humanidad. ¿Escucharemos Su voz e instrucción?

Señor, gracias por enseñarnos tan claramente lo que significa amar a nuestro prójimo a través de Tu Palabra. Gracias por el regalo de las Escrituras y del poder que tiene en instruirnos y guiarnos en cada situación y circunstancia. A través de Tu Espíritu, danos poder para vivir una vida de amor que sirva como señal y símbolo de la bondad del Evangelio a nuestros vecinos que tal vez no te conocen. Ayúdanos, Señor, cuando las cosas son difíciles. Recuérdanos a apoyarnos en Ti a través de Tu Palabra por el poder de Tu Espíritu y no en nuestro propio entendimiento. Despierta nuestros afectos por Ti, Rey Jesús y quédate con nosotros como nos has prometido. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Gálatas 5:14-15, Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Pero si ustedes se muerden y se devoran los unos a los otros, tengan cuidado de no consumirse también los unos a los otros. (RVC)

Santiago 2:8, Si en verdad cumplís la Ley suprema, conforme a la Escritura: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», bien hacéis. (RVR1995)

Recursos Adicionales

¿Deseas aprender más acerca de lo que significa amar a tu prójimo? Lee otro devocional oportuno y alentador, ¿Cómo se supone que se refleje el amor a mi prójimo? por Dr. Derwin L. Gray.

Reflexiona y responde

¿Cuáles son algunas de las razones por las que nos es tan difícil amar a nuestro prójimo? ¿Cuál sería un ejemplo de cómo superar esos desafíos?

¿Cómo podrías vivir, de manera práctica, los mandamientos de Dios de hacer justicia y amar la misericordia?

¡Nos encantaría saber acerca de ti! Comparte tus pensamientos en los comentarios a continuación.

© 2020 por Joel Muddamalle. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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