Devocionales

Luchando por aquellos que se abstienen de luchar

14 de agosto de 2020
Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más. Rut 1:18 (NVI)

¿Conoces a esa amiga que elige al tipo equivocado una y otra vez? ¿O aquellos familiares que continuamente luchan con el mismo ciclo de problemas? Esas personas que amas, pero te hacen preguntarte ¿cuánto se aman a sí mismas?

Todas las tenemos.

Y aun cuando no lo veamos, ellos valen lo suficiente como para luchar.

Sin embargo, luchar por alguien que parece no querer lo mejor para sí mismo, puede ser una verdadera carga emocional. He vivido esa situación.

Una cosa es recordarle constantemente a un niño pre-escolar que el crayón morado no tendrá sabor a uvas, no importa cuántas veces lo ponga en su boca. Pero cuando nos encontramos rogando a personas adultas que cambien sus hábitos nocivos, se requiere toda la energía y amor de Cristo para no terminar alejándonos.

Nuestro deseo insatisfecho de verlos prosperar, deja esa parte en nuestros corazones, reservada para ellos, adolorido y vacío.

El amor nos hace desear más para ellos. El amor nos hace detestar sus malas decisiones. El amor nos hace aferrarnos cuando están perdiendo su voluntad de lucha por ellos mismos.

¿Qué debemos hacer cuando al luchar por ellos, nos dejan solas en ese cuadrilátero? ¿Si ellos se han dado por vencidos en sus propias vidas, deberíamos hacerlo también?

Jesús no lo haría. Jesús no lo hizo. Luchó por nosotras cuando estábamos en nuestro peor momento.

Permíteme hacer una pausa aquí y aclarar que, de ninguna manera, es esto una sugerencia de permanecer en una relación peligrosa, o no bíblica. Todo lo contrario.

Honramos a Dios amando a nuestro prójimo como a nosotras mismas. (Marcos 12:31a) Si alguna vez nos hallamos en la situación de haber llegado al límite, a punto de convertirnos en una versión irreconocible de nuestro peor yo… ahí quisiéramos que alguien nos amara. Que nos anime. Que mínimamente siga creyendo en nosotras.

Los factores que llevan a que alguien continúe por un camino de oscuridad generalmente son más profundos de lo que podemos ver desde afuera. A veces, cosas como la adicción a las drogas o abusos del pasado son influenciadores silenciosos.

Para Noemí, fue depresión y duelo. Después de perder a su esposo e hijos, ella solo quería aislarse. Ella creía equivocadamente que Dios la había abandonado, sintiendo entonces que ya no tenía nada más que ofrecer.

Rut, la nuera de Noemí, decidió creer lo contrario, y a pesar de que Noemí usó sus mayores esfuerzos para alejarla de sí, Rut no la soltó. El capítulo 1, versículo 18 del libro de Rut, dice, Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más. Quizás fue en ese momento que la esperanza de Noemí comenzó a restaurarse, al ver que había alguien dispuesta a luchar por ella.

Noemí era una mujer quebrantada, frustrada con Dios, decidida a estar sola y miserable. Incluso cambió su nombre de Noemí, que significa placentera, a Mara, que significa amarga (Rut 1:20). ¡El dolor de Noemí era tan profundo que se convirtió en su identidad!

Aun así, Ruth se aferró a ella. Se quedó a su lado. Y la amó.

A veces es así, luchar por aquellas personas que no tienen más deseos de hacerlo por ellos mismos. Por mucho que queramos renunciar a ellos y a sus maneras destructivas, debemos apoyarnos en Dios para recibir la fuerza necesaria para seguir amándolos.

Para Rut, eso significaba dejar su hogar para comenzar una nueva vida con Noemí. Significaba aferrarse a su suegra y mantener viva su relación.

Para nosotras, puede ser el continuar llevando a una persona ante Dios en oración a pesar de que esté enojada con Él. A veces significa hacer un esfuerzo adicional, asegurándonos de que se sientan amados, incluso cuando no hayan sido amables con nosotras.

También hay momentos en que animarlos desde un sitio alejado, mientras somos sanadas y protegemos nuestras propias heridas, es la mejor manera de luchar por ellos. Tenemos que buscar la sabiduría de Dios para mantenernos en la lucha por aquellos quienes han perdido la esperanza, y nos es muy difícil estar cerca de ellos. Él aún los ama. Él aún quiere que vivan su mejor vida en la tierra. Él todavía quiere que tengan la eternidad con Él, y nosotras debemos querer lo mismo.

Jesús, eres el autor de relaciones reconciliadas. Me trajiste a Ti cuando estaba a punto de rendirme. Ayúdame a amar como Tú. Muéstrame cómo colocarme sabiamente en la brecha por aquellos que Te necesitan desesperadamente. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Colosenses 3:12, Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia. (NVI)

Las dos secciones siguientes pueden contener enlaces de contenido solo en inglés.

Recursos Adicionales

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© 2020 por Jasmine Williams. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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