Devocionales

Sanación para los quebrantados de corazón

24 de septiembre de 2020
Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas. Salmos 147: 3 (NTV)

«Tracie, te necesitan en el quirófano 12».

En seguida di la vuelta y empecé a caminar por el pasillo largo y fresco, acercándome con cada paso a la labor que estimé preciada como una enfermera de quirófano.

Me preparé para el procedimiento, entré al quirófano con los brazos levantados en el aire y procedí a vestirme con la ropa quirúrgica. Después esperé las órdenes del cirujano para decirme lo que se necesitaba.

«Puedes ponerte aquí, justo al lado mío», me dijo él.

Moviéndome hacia la mesa quirúrgica, tomé mi lugar en un escalón al lado del cirujano. Este sitio me ayudó a acercarme lo máximo posible para hacer lo que estaba ahí para hacer.

El cirujano tomó mi mano y la colocó en una sección particular del corazón que necesitaba ser sostenida para que él pudiera seguir trabajando.

Muchas veces una operación a corazón abierto requiere una mano adicional para colocar y estabilizar el órgano para que el cirujano pueda seguir con el delicado trabajo del procedimiento.

Mi posición me permitió observar la herida del corazón, las mejoras obradas por el cirujano y las complejidades tejidas en nuestro ser físico por nuestro Creador.

Una vez finalizada la cirugía y con los puntos en su sitio, nunca sabrías de todo el trabajo que hubo por dentro – la preparación meticulosa, las incisiones precisas, la reconstrucción definitiva – ni qué manos estaban trabajando para tu bien.

Sin embargo, oro para que conozcas qué manos están trabajando en tu corazón y en tu vida – el Maestro Sanador, el Restaurador, Aquel que te entretejió en el vientre de tu madre.

Dios sabe exactamente por lo que estás pasando y lo que será necesario para restaurar tu corazón al funcionamiento correcto.

En el Salmo 147:3 se nos recuerda de esta Verdad, Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.

Sí, el Dios del universo cuida de ti. Él ve el dolor que tú estás viviendo y se preocupa por la condición de tu corazón.

Cuando empiezas a rendirte, descansando en Su capacidad para hacer el trabajo que sea necesario en ti, le permites sanar tu corazón, y completamente reparar y vendar tus heridas, hasta que cualquier cosa por la cual hayas pasado, ya no será evidente por fuera. Todo el trabajo por dentro empieza a reflejar Su amor, cuidado y ternura hacia ti para que el resto del mundo lo vea.

Pon tu corazón en las manos de Dios. Permítele a Él reconstruir lo que está roto e infundir gozo a estas situaciones dañadas. Dios busca vendar las heridas y restaurar completamente el funcionamiento en cada área de tu vida.

Padre Celestial, te entrego en Tus manos todo lo que duele en mi vida. Solo Tú puedes reparar lo quebrantado, vendar mis heridas y reavivar Tu diseño planeado para mí. Gracias por ser mi Sanador y por mostrarme Tu cuidado amoroso constante. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Salmo 34:18, El SEÑOR está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. (NVI)

Salmo 139:13-16, Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. (NVI)

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© 2020 por Tracie Braylock. Todos los derechos reservados.

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