Devocionales

Antes de apretar el botón de “Enviar”

25 de septiembre de 2020
Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca. Proverbios 17:28 (NVI)

Fue un correo electrónico malintencionado. La mujer me había fastidiado, hizo acusaciones falsas, cuestionó mi espiritualidad, y luego incluyó un poco de Jesús.

¿Entonces, qué hice? Escribí una respuesta dejándole saber que me había fastidiado, me defendí, y le incluí un poco de Jesús. Luego... borré lo que había escrito y nunca envié el mensaje.

Días después, recibí un segundo correo electrónico de la mujer pidiendo disculpas; ella había tenido un mal día.

Oh, cuánto me encanta la tecla de “borrar”.

Las redes sociales están plagadas de comentarios desagradables, desahogos viciosos y vengativos. Los tuits intensos generan respuestas acaloradas; las publicaciones obstinadas provocan represalias con resentimiento. Estoy convencida que la gente escribe lo que nunca diría cara a cara. ¿Cuántas veces presioné “enviar” y luego quise entrar en mi computadora para recuperar las palabras? ¿Cuántas veces lo has hecho tú?

No puedes volver a poner la pasta de dientes en el tubo y no puedes recuperar las palabras dichas o enviadas.

La Biblia también nos dice:

El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina. (Proverbios 13: 3, NVI).

¿Te has fijado en los que hablan sin pensar? ¡Más se puede esperar de un necio que de gente así! (Proverbios 29:20, NVI).

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. (Santiago 1: 19-20, NVI).

Las palabras dichas con ira pueden ser dagas para el corazón de quien las escucha. He sentido la punzada de palabras airadas atravesando mi corazón, y también he sido la arquera que dobla el arco. He conocido a muchos que se arrepintieron de las palabras dichas o escritas con ira, pero nunca he sabido de alguien que se arrepintiera de retenerlas. Una gran pregunta para hacernos antes de responder al calor del momento es: «¿Qué resultado espero de las palabras que voy a decir?».

Si es en represalia, no lo hagas.
Si es para hacer que la persona se sienta tan mal como te hizo sentir, no lo hagas.
Si es para avergonzar, no lo hagas.
Si es para poner a la persona en su lugar, no lo hagas.
Si es para intimidar, no lo hagas.

Jesús nunca lo hizo.

Pablo escribió: «Si se enojan, no pequen» (Efesios 4:26, NVI). Pablo no dijo, «No se enojen». Dios nos creó con una serie de emociones y la ira es uno de los ingredientes. Incluso Jesús se enojó. (Marcos 3: 5) Pablo dijo no permitas que tu ira te haga pecar.

Cuando veas algo en las redes sociales que te pone los pelos de punta, o recibas un correo electrónico que altera tus nervios…espera. No respondas de inmediato. El escritor de Proverbios dice, “Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca” (Proverbios 17:28, NVI). Cuando sientas la urgente necesidad de herir con palabras, respira profundo.

  • Cálmate antes de responder, si es que respondes.
  • Cuenta hasta diez o cien.
  • Deja la computadora para darte un tiempo para procesar.
  • Sal a caminar.
  • Pregúntate qué te hizo enojar tanto de la situación. ¿Estás filtrando las palabras del presente a través de experiencias pasadas?
  • Ora por tu respuesta.
  • Lee lo que escribiste en voz alta antes de apretar el botón de "enviar".
  • Espera al menos un día, antes de mandar tu respuesta.

No estoy sugiriendo que aceptemos todo y nunca cuestionemos asuntos que nos provocan ira. Yo sugiero que primero nos calmemos, pensemos en lo que tenemos que decir y discutamos el problema de manera productiva. Lo sé... no es fácil. He recorrido mucho.

Pero recuerda, la respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. (Proverbios 15: 1, NVI). En Cristo, tenemos todo el poder que necesitamos para responder con gracia y con verdad ... o para no responder en absoluto.

Querido Jesús, gracias por darme Tu Espíritu Santo que me dice cuando callar y me ayuda a crecer en discernimiento. Antes de que le responda a alguien, por favor ayúdame a ver a esa persona como tu la ves. Ayúdame a estar lista para oír, lenta para hablar y lenta para enojarme. Que mis respuestas sean amables y llenas de gracia para que TÚ seas glorificado cuando hable. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Proverbios 29:11, Los necios dan rienda suelta a su enojo, pero los sabios calladamente lo controlan. (NTV)

Las dos secciones siguientes pueden contener enlaces de contenido solo en inglés.

Recursos Adicionales

¿Necesitas más apoyo y consejo sobre cómo cuidar tus palabras? Mira estos otros devocionales de la autora de hoy, Sharon Jaynes.

No puedo creer que haya dicho eso
Transformando nuestras reacciones instintivas
Edificando con palabras que dan vida

Reflexiona y responde

Elabora un plan ahora mismo sobre cómo responderás la próxima vez que veas o escuches algo que te enoje. ¿Qué puedes hacer para calmarte y ganar perspectiva de la situación? ¡Nos encantaría saber de ti! Comparte tu opinión en los comentarios.

© 2020 por Sharon Jaynes. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

Únete a la conversación