Devocionales

Jesús lloró

28 de septiembre de 2020
¿Dónde lo han puesto? —preguntó.—Ven a verlo, Señor —le respondieron. Jesús lloró. —¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos. Juan 11:34-36 (NVI)

Existen momentos donde no hay palabras. La situación es tan angustiante que la puedes sentir de alguna manera en lo profundo de tu alma.

Eso fue lo que sucedió cuando escuché la noticia. Un avión pequeño había desaparecido y la única persona a bordo era un piloto joven que asistía a nuestra iglesia desde hacía unos años. Oramos por un milagro pero rápidamente descubrimos que nuestros peores temores se hicieron realidad. El avión se había estrellado y él no sobrevivió.

Él tenía tan solo 17 años.

Sabía todas las cosas cristianas “correctas” para decirme a mí misma y a cualquiera que pudiese preguntar…pero fue difícil comprender la increíble pérdida.

Como seguidoras de Cristo, tenemos esperanza. Sabemos que Dios usa todas las cosas para nuestro bien y para Su gloria. Sabemos que Él es soberano.

Pero aún así nos lamentamos. Eso no significa una falta de fe o confianza. Es la respuesta del corazón humano a un mundo caído. La historia de Lázaro en la Biblia nos cuenta sobre un momento en el cual Jesús se lamentó.

Existen tantas facetas en la historia de Lázaro. Jesús lo conocía – no solo era alguien que lo persiguió en medio de una multitud o escuchó de Sus milagros. Él era un amigo con el cual Jesús pasaba tiempo. Sabemos que Jesús amaba a todos, pero la Biblia específicamente dice, “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5, NVI).

Jesús comió con Lázaro. Jesús incluso se vió involucrado en un conflicto de hermanas entre Marta y María. Él conocía a esta familia y ellos lo conocían, personalmente.

Esta fue una de las muchas razones del porqué la muerte de Lázaro causó conmoción. Era difícil entender el por qué.

Todas sabemos cómo termina la historia, Lázaro no permaneció muerto por mucho tiempo. Jesús mostró lo que proclamó: Él es la resurrección y la vida.

Pero en medio de esta situación, entre la vida y la muerte, algo más sucedió. “Jesús lloró” (Juan 11:35, NVI).

Esto plantea una pregunta..¿Por qué? Jesús sabía que Lázaro moriría, pero Él también sabía que Lázaro resucitaría. ¿Por qué lloró? Él pudo haber empezado con “Lázaro, sal fuera”, pero en cambio, Él decidió derramar lágrimas públicamente.

Eruditos y teólogos tienen teorías sobre esto. Jesús nunca dice el por qué, así que no sabemos realmente. Pero yo sé esto: me alegra que Él lo haya hecho. Eso me recuerda que en algunos momentos no necesitamos palabras. No se necesitan explicaciones ni proclamaciones. Son simplemente momentos para lamentarse.

El mejor consejo que recibí de una amiga cuando estaba pasando por un momento muy oscuro, fue meramente “sentir” cualquier cosa que estuviera sintiendo. La sanación viene después. Para todo hay una temporada, incluyendo el lamento. Mientras pasamos por tiempos de tristeza, sabemos que tenemos un Salvador quien es nuestro compasivo y comprensivo Sumo Sacerdote. Un Salvador que nos da esperanza y vida eterna.

Un Salvador que lloró.

Querido Padre Celestial, a veces la vida es difícil, pero estoy agradecida por Tu presencia en medio de todo. Gracias por Tu amor y por la esperanza que tenemos en Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Hebreos 2:14, Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo. (NVI)

Salmo 46:1, Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. (NVI)

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© 2020 por Anitha Abraham. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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