Devocionales

Ver la belleza en lugar de dolor

1 de octubre de 2020
La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran. Lucas 8:14 (NVI)

Mi vida no ha sido fácil, como “un lecho de rosas”.

Que frase tan rara. Se supone que significa que no he vivido una vida sin inconvenientes y dolor. Sin embargo, piensa en un lecho de rosas real. ¿No tiene espinas y flores?

Mi tía cultivó rosas durante años. Viví con ella durante casi un año cuando estaba en la escuela secundaria y mi familia se estaba desmoronando. Recuerdo que me dijo que no corriera por su rosal. En total, ella tenía lo que parecían cientos de acres que se desarrollaban en amplios campos abiertos. Yo podía correr allí.

Pero no lo quería hacer.

Solo quería correr por el rosal. Quería abrir los brazos y correr entre las filas, pasando mis dedos por todas las flores aterciopeladas. Quería que algunas de las flores estallaran y derramaran pétalos por todas partes. Entonces podría recoger los pétalos y esparcirlos a lo largo de mi camino.

Como si pudiera crear un nuevo lugar en este mundo lleno de belleza y sin palabras adultas como divorcio, rechazo y odio ... Quería que mi mundo fuera suave, rosado y encantador. No quería pensar en que mi papá dejara a nuestra familia. Mi corazón no podía procesar cómo no solo ya no vivía con nosotros, sino que también se estaba alejando lentamente de participar en nuestras vidas por completo.

Entonces, comencé a correr con los brazos extendidos, solo para ser sorprendida por un dolor punzante en los primeros pasos.

Espinas. Espinas grandes, malignas y viciosas. Espinas que me rasgaron la carne y abrieron el torrente de lágrimas que estaba tan decidida a contener. De repente, odiaba ese arbusto. Quería cortarlo y golpearlo contra el suelo. Pero no podía hacerlo. No me atrevía a destruir algo que producía tanta belleza.

Me aparté de la fuente de mi dolor y me pregunté: ¿Debería llamarlo el arbusto de espinas o el arbusto de flores? Realmente, la decisión podría ir de cualquier manera.

De repente, no solo estaba mirando a un arbusto. Estaba mirando mi vida. Mi vida. Qué lecho de rosas.

¿Vería yo el dolor o la belleza?

Lucas 8:14 dice, “La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran”. La semilla a la que se hace referencia aquí es la Palabra de Dios. ¿No es interesante que a las personas que están ahogadas por las circunstancias de la vida y que nunca maduran se les diga que tienen espinas en la tierra del alma?

Sí, la vida a veces nos da espinas, pero tenemos la opción de concentrar nuestras mentes en la espina o en la belleza que eventualmente puede producir en nosotras, si tan sólo nos aferramos firmemente a la Palabra de Dios. La forma en que una persona piensa es cómo se convertirá con el tiempo.

Si nos enfocamos en lo negativo de la vida, nos volveremos negativas, y la Palabra de Dios tendrá dificultades para echar raíces en nuestras almas. Sin embargo, si reconocemos lo negativo y, en cambio, optamos por buscar el bien que puede derivarse de ello, la Palabra de Dios echará raíces en nuestras almas y producirá una exuberante cosecha de belleza.

Todo se reduce a una decisión. Ese día en el lecho de mi tía, decidí estar atenta a las espinas pero concentrar mi mente en las rosas hermosas.

Y a lo largo de los años, he llegado a un punto de mi vida en el que me doy cuenta de que puedo concentrarme en el dolor que causó la ausencia de mi padre o elegir concentrarme en otras cosas de mi vida. Cosas hermosas. Centrarse en la belleza no es negar el dolor. Simplemente se niega a permitir que me robe cualquier otra cosa.

Han pasado más de 25 años desde que vi a mi papá. Eso es duro para el corazón de una chica. Pero donde él se quedó corto, Dios ha llenado muchos vacíos. No tengo que ser la hija de un padre quebrantado por el resto de mi vida; puedo ser una hija de Dios. Amada. Verdaderamente amada.

Y esa es una hermosa verdad que puedo dejar florecer en mi corazón.

Querido Señor, puede ser muy difícil concentrarse en los pétalos en lugar de las espinas de la vida. Pero quiero que el terreno de mi alma esté sano y listo para recibir Tu Palabra. ¿Producirás belleza en mi vida a pesar de las espinas que me han herido? En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Marcos 15:17, Le pusieron un manto de color púrpura; luego trenzaron una corona de espinas, y se la colocaron. (NVI)

Recursos Adicionales

La alabanza no se trata solo de cantar ... se trata de recordar. En medio de tiempos de miedo, queremos ofrecerte algunas formas prácticas de recordar quién es Dios y ayudarte a mantenerte conectada con la Verdad que solo se encuentra en Su Palabra. De la preocupación a la alabanza es un devocional de siete días que te ayudará a encontrar la paz en el pánico, a combatir el temor en tu corazón y confiar en Dios en circunstancias inciertas. Descarga tu copia GRATIS hoy!

Reflexiona y responde

¿Cómo puedes cambiar intencionalmente tu enfoque de las espinas de tu vida a los pétalos? ¿Dónde has visto la belleza en medio del dolor? Únete a la conversación hoy en la sección de comentarios.

© 2020 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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