Devocionales

Deja de culparte y recupera tu gozo

5 de octubre de 2020
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Juan 10:10 (NVI)

Cuando menciono el tema de la culpa a las mujeres, se escucha un suspiro consistente y profundo. A menudo es el suspiro de lo que llamo la “culpa falsa”: el sentimiento de culpa, aunque no hayas hecho algo malo.

Muchas de nosotras gastamos mucha energía emocional sintiéndonos culpables por nuestra vida cotidiana. Por las elecciones reales y legítimas que tenemos que hacer en nuestras familias y carreras en medio de esta pandemia…por tomarnos un tiempo para nosotras…por no estar a la altura de algún estándar social de perfección femenina. Todo eso conduce a la culpa falsa. He enfrentado mis propias luchas con la culpa y he ayudado a muchas personas a través de las suyas.

La culpa se pone al descubierto de muchas maneras. Tal vez algunas de estas te resulten familiar:

• Culparte por decisiones pasadas, errores o imperfecciones.
• Sentir que nunca puedes hacer lo suficiente.
• Pagar más de lo necesario.
• Decir “si” cuando la mejor respuesta es “no.”
• Dejar que otros te hagan sentir culpable.
• Permitir que otros sobrepasen reiteradamente los límites.
• Aceptar el comportamiento disfuncional como si fuera normal.
• No hablar cuando lo necesitas y quieres hacerlo.
• Tomar decisiones por culpa u obligación.
• Sentirte indefinidamente endeudada con alguien que te hizo un favor.

Ya sea la persistente voz del enemigo recordándote las expectativas que no has cumplido, las bendiciones que tienes y que otros no, o el error que aún no te has perdonado, la culpa falsa puede hacerte reproducir un disco rayado de pensamientos de autosabotaje:

No soy suficiente. No lo estoy haciendo bien. Debería estar haciendo algo más. Algo diferente. Algo mejor. Pero no lo estoy haciendo, así que me voy a sentir culpable. Voy a recordar mis faltas. Y lo peor de todo, retendré mi felicidad como rehén. Voy a atenuarla con este disco rayado de autocrítica.

Es agotador, y no es el camino de Dios para ti. Es el plan del enemigo, según Jesús: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Dios quiere que vivas en Su gracia. Él quiere que reajustes tus expectativas para que dejes de sentirte culpable.

No hay culpa falsa sin expectativa. Por eso, la manera más rápida de deshacerte de tus sentimientos de culpa es ajustando las expectativas que tienes de ti misma ... las expectativas de Dios para ti. Estos son algunos ejemplos de expectativas poco saludables:

Expectativas imprecisas. La expectativa imprecisa te predispone a la culpa porque realmente no puedes medir los resultados. Por ejemplo, deberías hacer más. Bueno, ¿cuánto es más? ¿Y qué deberías “hacer” exactamente? Sin detalles específicos, nunca se sabe cuándo has hecho lo suficiente.

Expectativas obsoletas. Ya sea que el cambio de vida sea un nuevo trabajo, un cambio de relación, un cambio financiero, un cambio en la salud, una mudanza, o cualquier otra cosa que cambie la forma en que tu vida funciona día a día, te vas a sentir culpable si te aferras a las viejas expectativas en una nueva temporada. Muchas cosas han cambiado sólo este año. Date un poco de gracia.

Expectativas de otros. Algunas veces lo que otros quieren no es lo que tu quieres, no es lo que Dios quiere para ti, o simplemente no es factible. El temor puede llevarte a asumir la carga de las expectativas de los demás como una manera de evitar conversaciones incómodas o el rechazo.

Cuando se trata de expectativas, es reconfortante recordar estas dos verdades:

1. Hasta que aceptes y acojas la vida única para la que Dios te creó, te sentirás culpable por no vivir la vida que crees que otros esperan de ti.

2. No puedes aceptar y acoger la vida única que Dios tiene para ti si no crees verdaderamente que Dios te creó con un propósito — un propósito que puede parecer diferente de los que te rodean.

Dios, muéstrame lo que esperas de mí en esta temporada. Y muéstrame las formas en que el enemigo planta semillas de duda que me conducen a la culpa falsa. Ayúdame a dejar ir la culpa y abrazar Tu gozo y gracia. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Romanos 12:2, No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (NVI)

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Recursos Adicionales

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¿A qué expectativas te estás aferrando que ya no son apropiadas para esta temporada? Comparte en los comentarios, y deja que otros oren por ti.

© 2020 por Valorie Burton. Todos los derechos reservados.

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