Devocionales

Más que polvo y huesos

29 de octubre de 2020
Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del sexto día. Génesis 1:31 (RVA-2015)

Recuerda quién eres.

Estas son las palabras que les dije a mis hijos innumerables veces cuando eran pequeños. Quería que recordaran que son hijos de el Dios Todopoderoso. Sabía que, si recordaban esta verdad, estarían más capacitados para vivir esta verdad.

Génesis 1 y 2 son como una especie de recordatorio para mí. Un recordatorio que necesitaba cuando mi corazón estaba roto y podía sentir que todo lo bueno se alejaba de mí. Me sentía tan insignificante. Intentaba seguir adelante después del profundo dolor de la traición. Seguía preguntando, "¿Es posible sanar de algo así?" Mientras navegamos por un mundo lleno de dolor y de corazones frecuentemente llenos de vergüenza, estos dos primeros capítulos de la Biblia se sienten como si Dios nos susurrara: «Recuerda quién eres. Recuerda cómo te diseñé. Recuerda todo lo que te he llamado a ser».

Cuando Dios creó, dio forma y pintó este mundo y sus criaturas en la existencia, su bondad se filtró con cada pensamiento y toque. Y cuando terminó, Génesis 1:31a dice, "Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno."

Me encanta que Dios declarara a Adán y Eva como excesivamente y abundantemente buenos, aunque los ingredientes reales que usó para hacerlos eran aparentemente tan humildes y básicos. El polvo y los huesos rotos no parecen ser el más prometedor de los comienzos.

Dejados por sí solos, estos ingredientes no servirían para nada. Insignificantes. Inaceptables.

Pero elegidos por Dios y luego soplados y tocados por Dios, se convirtieron en la única parte de la creación hecha a imagen de Dios. No eran "nada", se convirtieron en "algo" más glorioso. Fueron hechos para ser un reflejo de la imagen de Dios. Estos portadores de la imagen hicieron una imagen de Dios invisible, visible.

Y no quiero que nos perdamos el significado de Génesis 2:18, cuando Dios dice que haría una ayuda idónea para Adán.

La palabra hebrea para idónea es נֶגֶד neged, que significa "lo que está frente a ti, a tu vista, frente a tu cara". Así que, esta palabra "idónea" da sentido al tipo de ayuda que Adán necesitaba. Más allá de necesitar ayuda para trabajar en el jardín o alguien diseñado exclusivamente para ser capaz de tener hijos y así pudieran dar a luz vida, Adán necesitaba ayuda visual— algo frente a él para ver.

Esto me parece una reflexión. No como un espejo que refleja sólo lo que se pone delante de él. No, esto es más como un recordatorio de que lo que está delante de él es un reflejo de la imagen de Dios.

Tal parece que Eva, al ser una ayuda idónea para él, iba a ser un recordatorio de quién era Adán, un humano hecho a la imagen y semejanza de Dios. Un reflejo de la gloria y la bondad de Dios. También es un recordatorio que Eva habría necesitado. Y juntos, debían llenar la tierra con la gloria de Dios. No sólo para ser fructíferos y multiplicarse con hijos, sino para multiplicar la evidencia de Dios mismo. (Génesis 1:28)

El hecho de que fueron diseñados a la imagen y semejanza de Dios declaró al mundo: "¡Dios es digno de alabanza!"

Y su diseño declaraba el uno al otro, «Recuerda quién eres. Eres de Dios. Desde Dios. Hecho a Su imagen. Amado desde la profundidad del inconmensurable corazón paterno de Dios. Atesorado más allá de toda imaginación».

Este es el Eco Divino. Esto es a lo que Adán y Eva fueron llamados, y es a lo que estamos llamadas nosotras también. No sólo las personas casadas, sino todas las personas con un corazón que late. Y cuanto más ayudemos una a otras a recordar quiénes somos realmente, mayor será el eco de la bondad y la gloria de Dios en toda la tierra.

No somos sólo polvo y hueso.
No somos lo que hemos hecho o lo que nos han hecho.
No somos lo peor de lo que otros han dicho de nosotros.

Somos el aliento y el toque de Dios. Diseñadas y amadas por Dios. Un reflejo de la gloria y la bondad de Dios.

Estas son las verdades que necesitaba recordar sobre quién soy. Soy mucho más que la suma total de mi dolor e inseguridades. Tal vez sea lo que tú también necesitas... así que déjame susurrarle a tu alma: «Recuerda quién eres».

Dios Padre, qué regalo tan humilde y hermoso es ser portadora de tu imagen. Ayúdame a cambiar la forma en que me veo a mí misma y a los demás. Muéstrame si hay alguien a quien he estado viendo a través de un lente de dolor y vergüenza en lugar de Tu lente de amor divino. Quiero que mi vida sea una declaración de Tu bondad y gloria. Y quiero hablar de la vida y la verdad a los corazones heridos que han olvidado quiénes son. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Génesis 1:27 Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. (RVA-2015)

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© 2020 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

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