Devocionales

Una tradición navideña distinta

1 de diciembre de 2020
Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios da un hogar a los desamparados… Salmo 68:5-6 (NVI)

Mi esposo, Greg, y yo llevábamos esperando este día durante mucho tiempo. Nuestra hija tenía un amigo nuevo, uno del cual habíamos oído muchas cosas buenas y no podíamos esperar para llegar a conocerlo.

Después de que Greg extendió la masa de su pizza casera, nos sentamos a la mesa para disfrutar de su labor, así como aprender más el uno del otro.

Mostramos interés en su vida preguntándole cosas para conocerlo mejor, permitiendo a nuestro invitado sentirse atendido y valorado. Charlamos sobre los hobbies, el trabajo y la familia. Cuando llegamos al tema de las vacaciones navideñas, él centró la pregunta en nosotros. «Entonces, ¿cómo celebran ustedes la Navidad?», preguntó.

Greg, nuestra hija y yo esperamos mientras nos miramos el uno al otro por un momento.

La Navidad.

Para algunos, esta pregunta es fácil de responder. Sus familias tienen tradiciones que se cumplen año tras año. Para otros, es más bien seguir la corriente, viendo a los suegros y atendiendo cenas por días. Mientras íbamos pensando en qué detalles compartir, mi hija habló primero, «para algunos, la Navidad está centrada sólo en su familia. Pero para nosotros nunca sabemos quién va a estar en nuestra cena de Navidad. Invitamos a los que quizás no tengan un lugar para celebrar la Navidad para pasarla junto a nuestra familia».

Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras escuchaba a nuestra niña. No me había dado cuenta de lo que ella vio como nuestra normalidad. La manera en que yo lo veía, el invitar a alguien con necesidad de una familia en el día de Navidad era una inclusión natural para nosotros. Sin embargo, mirando hacia atrás, veo que en realidad se ha convertido en nuestra tradición navideña. Poder dar a una persona un hogar durante las festividades trae gozo a mi corazón porque parece alinearse con el corazón de Dios Padre.

Las Navidades no son naturalmente unas felices vacaciones para todos. Recuerdo intensamente aquella primera Navidad sin mi padre. Él falleció cuando yo era una mujer joven y ese primer año fue extra doloroso, la ausencia de su presencia tranquila llenaba la habitación en medio nuestro.

En los siguientes años después del fallecimiento de mi padre encontré consuelo en las palabras del salmista. En el Salmo 68, David describe a Dios como “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios da un hogar a los desamparados…” (Salmo 68:5-6). Nuestro Padre es tan creativo en Su manera de hacer exactamente eso. Para mí, Él me dio un padre en mi suegro cuando me casé. Para otros, Dios puede proveer una nueva familia por medio de vecinos, compañeros de trabajo o familia y amigos de la fe, para llenar el vacío de la familia que no tienen, o con quien no pueden estar en esta época especial.

Dios muestra amor, ternura y amabilidad, especialmente hacia los indefensos y los vulnerables quienes no tienen el amor que necesitan de una familia terrenal. Muchas veces, Él te utilizará a ti y a mí para llevar ese amor, ternura y amabilidad cuando, sencillamente, buscamos a nuestro alrededor personas solitarias que necesitan Su amor.

Mientras no podemos ver o tocar a nuestro Padre Celestial, aún podemos experimentar el amor que viene de Él. Un amor que es perfecto para nosotras y un amor que nunca, jamás nos dejará. Ya sea que tengamos un padre terrenal en quien podemos depender para el amor, o ese amor esté ausente en nuestras vidas, tu y yo podemos recurrir al amor que nos extiende nuestro Padre Celestial. Entonces podemos sucesivamente compartir ese amor con otros – en Navidad y durante todo el año.

Dios, gracias que Tú eres un Padre que está, y siempre estará, conmigo. Estoy muy agradecida por Tu amor. Realmente te necesito en mi vida. Abre mis ojos para ver a aquellos que también necesitan Tu amor en esta época de Navidad. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Salmo 103:13, Tan compasivo es el SEÑOR con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. (NVI)

Isaías 64:8, A pesar de todo, SEÑOR, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano. (NVI)

Recursos Adicionales

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Reflexiona y responde

Para aquellos cuyas vidas familiares son menos de lo que les gustaría, las Navidades pueden ser una temporada muy difícil. Si eres tú, toma unos momentos para hablar con alguien y compartir cómo te sientes hoy.

Si ahora no es buen momento para contactar a alguien inmediatamente, escribe los nombres de tus familiares o amigas con quienes puedes hablar y compartir tus sentimientos tan pronto como sea posible. ¡Y déjanos saber en los comentarios cómo podemos estar orando por ti en estas Navidades!

© 2020 by Lynn Cowell. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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