Devocionales

¿Dónde llevaste tu estrés en el 2020?

2 de diciembre de 2020
»Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Mateo 11:28 (NVI)

He escuchado decir que el pan de banano era el alimento oficial de la cuarentena, y parte de la razón por la que muchas de nosotras aumentamos las “19” libritas de “COVID-19”. Recurrimos a las comidas de consuelo en lugar de al Consolador. De la misma manera, Amazon Prime nos ayudó a lidiar con nuestro estrés en línea. Desde la terapia de compras hasta el entretenimiento en tiempo real, nos automedicamos durante un año muy duro.

Jesús conocía nuestra tendencia de llevar nuestro estrés a los dioses falsos. Por eso nos invitó, “»Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” (Mateo 11:28).

Este año no fue la primera vez que me encontré recurriendo a algo más que a Dios para consolarme. En el 2014, estaba luchando como una madre joven. Mis emociones estaban fuera de control, y recurría a la despensa para sobrellevar mis días. Pude observar la forma en que mis hijos les daba un bajón después de comer dulces y sabía que me pasaba lo mismo varias veces al día. Así que, me puse en contacto con mis amigas en Facebook para ver si alguien me acompañaría a un ayuno de 40 días sin azúcar, y la respuesta fue abrumadora.

Hay algo en el azúcar que nos controla, y lo sabemos. Corremos hacia ella para nuestro consuelo y nuestra recompensa. Recurrimos a el azúcar en el aburrimiento. Dependemos de él cuando la vida es estresante. Lo anhelamos cuando estamos deprimidas y lo usamos como terapia de repostería. E incluso cuando la vida está en su mejor momento, celebramos con un pastel.

Mi adicción al azúcar sólo agravaba mis problemas, no los aliviaba. Estaba subiendo y bajando una montaña rusa emocional. Estaba aumentando de peso, mis músculos y articulaciones siempre me dolían, y mi sueño era irregular. Estaba malhumorada, cansada y seguía siendo impaciente con mis hijos y mi esposo. Lamentablemente, el azúcar no me estaba volviendo dulce.

No necesitaba más convicciones; lo que necesitaba era una transformación. Necesitaba más que una dieta; necesitaba cambiar algo profundo dentro de mí.

Verás, mi problema no era simplemente físico, emocional o relacional. En esencia, mi lucha era espiritual. No tenía un problema con el azúcar…tenía un problema con Dios. Estaba corriendo de azúcar en azúcar para sobrellevar mis días en vez de correr al Altísimo.

Tal vez el azúcar no sea tu vicio, pero quizás tu teléfono sí. Recurres a él cuando estás cansada y estresada. En lugar de llevar tu carga pesada a Aquel que creó el mundo, recurres a todo el mundo en la web. O tal vez la terapia de compras es a donde corres — no porque tengas un estante vacío sino porque sufres de un yo vacío.

Verás, el problema no son nuestros cafés con mucha azúcar, la navegación irracional por una página web o las compras online… nuestro problema es que hemos dejado de llevar nuestras cargas a Dios. Pero cuanto más recurrimos a otras cosas, menos encontramos lo que necesitamos.

Dado el estrés que hemos experimentado este año, creo que todas podríamos beneficiarnos de un giro radical. Dando la espalda a esa cosa a la que hemos estado corriendo, para volver a Aquel que dijo, «Vengan a mí». Eso es exactamente el ayuno: abandonar algo temporal y ordinario para volver a Aquel que es eternamente extraordinario.

¿Qué pasaría si dejaras todo a lo que has estado recurriendo y empezaras este próximo año con tus ojos puestos en Él?

Nunca fue el trabajo del pan de banano consolarnos durante estos tiempos “sin precedentes”. Nunca fue el trabajo del café darnos la fuerza para sobrellevar el 2020, o el trabajo de las redes sociales satisfacer nuestras necesidades sociales más profundas cuándo estamos en distanciamiento social. Nunca fue el trabajo de la comida llenar los vacíos y hacernos completas. Sólo Jesús puede hacernos completas…y santas. Y sólo llevando nuestra carga pesada a Jesús podemos finalmente encontrar el descanso y la ayuda que hemos estado anhelando.

Amado Señor, nada ha funcionado para liberarme de la manera compulsiva en que recurro a otras cosas cuando podría estar recurriendo a Ti. Necesito más de Ti y menos de las cosas que me dejan hambrienta. Toma todos estos ídolos pesados que estoy entregándote y enséñame a aceptar Tu suave refinamiento. Toma mi vida mientras la vacío y lléname de Ti. Tu Palabra proclama: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad” (Gálatas 5:1, NVI). Elijo creer que eso es verdad. ¡Hazme libre! En el dulce Nombre de Jesús, que rompe las ataduras y da libertad, Amén.

Verdad para hoy

Mateo 6:33, Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. (NVI)

Gálatas 5:1, Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (NVI)

Como devocional patrocinado, las dos secciones siguientes pueden contener enlaces de contenido solo en inglés.

Recursos Adicionales

¡Únete hoy al próximo ayuno anual de 40 días sin azúcar! La diversión empieza el 4 de enero de 2021. Para más información en 40daysugarfast.com.

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Reflexiona y responde

¿A qué recurres para aliviar tu estrés y cansancio? ¿Te sobrecargas de dulces, haces maratón de programas de televisión, te obsesionas con el ejercicio?

Recuerda, Jesús dijo, «Vengan a mí… y yo les daré descanso» (Mateo 11:28). En la sección de comentarios, comparte con nosotras una forma en la que esta semana planeas recurrir a Jesús en lugar de otra cosa.

© 2020 por Wendy Speake. Todos los derechos reservados.

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