Devocionales

La pesadilla antes de Navidad

24 de diciembre de 2020
También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta. Lucas 2:4-5 (NVI)

Tengo la Navidad de ensueño perfectamente ilustrada en mi corazón y en mi cabeza.

La nieve está en el suelo en la calle. Hay témpanos de hielo colgando de los árboles y de las canaletas, y todo está reluciente y nuevo. El interior de mi casa también brilla, desde las luces en mi árbol hasta la lechada en los azulejos del baño de arriba. En mi mente, toda mi familia extendida brilla de alegría, listos para una foto de Instagram.

Deliciosas fragancias se mezclan en la feliz escena. Está la fragancia del árbol de navidad y los tentadores aromas del pavo y las tartas de calabaza flotando desde mi cocina (como si realmente cayera nieve en una casa al sureste de los Estados Unidos… ¡Ja!).

Y todo se siente como felicidad. Nadie está enfadado con los demás. Cada uno de los regalos es cuidadosamente elegido y es recibido con placer al abrirlo. ¡No se necesitan recibos de regalo este año!

Suena increíble, ¿no?

Sin embargo, esta es la dolorosa verdad. Mi familia nunca ha tenido una Navidad tan perfecta como la que acabo de describir, y probablemente nunca la tendremos. A pesar de eso, hemos tenido Navidades maravillosas que yo he arruinado con expectativas poco realistas.

Si alguna Navidad hubiera sido perfecta, seguramente habría sido la primera, pero incluso esa venida se vio opacada por las decepciones de la humanidad.

Lucas comparte los detalles en la preparación del tan esperado nacimiento del Mesías en Lucas 2:4-5. “También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la Ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta.”

Aunque María era única en su fidelidad a Dios, seguramente llevaba consigo algunas de las expectativas de todas las madres en espera. Aguardamos a la familia en la sala de espera, un lugar cálido y limpio para dar a luz y una hermosa cuna en la cual colocar a nuestro precioso bebé.

María no tenía nada de eso, pero parecía imperturbable ante cualquier expectativa no cumplida que encontrara. En cambio, el versículo 19 nos dice, “María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas.”

En circunstancias que podrían haber parecido una pesadilla para una mujer embarazada, un casi marido a su lado, un parto en la carretera, tiras de tela en lugar de pijamas, heno en lugar de sábanas suaves, María eligió ver todo como un tesoro. Cambió sus expectativas, buscando a Dios y viendo la belleza de Su obra.

Es difícil mantener las expectativas bajo control en la época navideña. Pero este año, el infame año de COVID-19, es más importante que nunca controlar nuestras expectativas durante las fiestas.

La Navidad de 2020 puede no estar a la altura de nuestras expectativas habituales, pero la verdad es que la elección es nuestra. Experimentaremos una pesadilla, o una Navidad de ensueño dependiendo de la actitud que adoptemos.

En lugar de usar esa vieja imagen de la perfección en nuestra mente y corazón como un estándar, midamos la belleza de esta Navidad con:

  • El placer de la presencia de Dios.
  • La felicidad en compañía de la familia y los amigos (incluso si sus rostros brillantes están en la pantalla de nuestro computador y no en la habitación).
  • El brillo de las luces calmantes.
  • Alegría por los alimentos o por una comida entregada a tu puerta.

Puede que el año 2020 no termine con la Navidad de tus sueños, pero tampoco tiene que ser una pesadilla. Elige ver los tesoros de Dios renovando tus expectativas hoy.

Señor, sé que esta Navidad va a ser diferente a las del pasado. Ayúdame a emplear una nueva medida de perfección que me permita verte en cada momento. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Juan 1:4-5, En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. (NVI)

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© 2020 por Amy Carroll. Todos los derechos reservados.

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