Devocionales

Suavizando las partes endurecidas de mi corazón

14 de enero de 2021
Gócense con los que se gozan. Lloren con los que lloran. Romanos 12:15 (RVA-2015)

Cuando ocurre una pérdida, la amargura quiere apoderarse de nosotras.

Especialmente cuando tus sentimientos personales de pérdida o vacío son a causa de la irresponsabilidad o el egoísmo de otra persona, provocando que algo en tu vida no vuelva a ser igual. Entonces, la tristeza crea una amargura que ni siquiera sabías que eras capaz de sentir. Puedo escribir sobre esto porque lo entiendo profundamente.

Pero Dios me ha estado ayudando a ver que presenciar un dolor reciente puede ser una buena cura para la amargura.

Esto es exactamente lo que pasó durante un funeral al cual asistí recientemente. Ella era joven y falleció inesperadamente.

Y esta pérdida… abrió un lugar blando en mí que yo había cerrado. Y ablandó esos lugares endurecidos. La convicción sobre las formas en las que mi corazón se había desequilibrado no me traspasó con sus martillazos. No tenía por qué hacerlo. Simplemente me abrí al dolor. Dejé que el peso de la pérdida me visitara de nuevo. Salí de mi escondite detrás de la injusticia de mi propia situación y dejé que las lágrimas crudas de esta pérdida reciente regaran mi endurecimiento. Este reblandecimiento fue bueno para mí. Los corazones endurecidos son propensos a romperse. Los corazones blandos no se rompen tan fácilmente.

Entre más nos alejamos de la fuente original de nuestro dolor, más sólido se vuelve nuestro endurecimiento. El dolor y las heridas con las que no hemos lidiado se endurecen como tierra reseca. Y la única forma de ablandarlas nuevamente es con lágrimas suaves y mojadas que caen libremente una vez más.

Aprendí recientemente qué hacer si tienes una tierra endurecida que es difícil de labrar cuando quieres prepararla para que pueda cultivar plantas hermosas.

Primero, empiezas con un poco de agua… como tres centímetros. No tienes que ahogarla. Dejas que la tierra absorba el agua lentamente. Luego, lo dejas asentar por un par de días, para que el agua tenga tiempo para absorberse bajo la la superficie. Después de eso, puedes cavar unos 20 centímetros para remover la tierra de abajo, exponiéndola a la superficie. Entonces humedeces la tierra removida con una fina caída de agua para suavizar la superficie antes de nivelarla y agregar la composta: el material orgánico que estuvo vivo, ahora está descompuesto. Lo que pudo haber sido desperdicio se convierte en fertilizante.

Yo no soy una jardinera de la tierra. Pero todo esto parece ser muy aplicable a mi deseo de cuidar las partes endurecidas de mi corazón.

En un sentido espiritual, esto resuena con la manera de convertir amargura dura en tierra fértil.

No se saca a golpes la amargura de alguien.

No se la señala, ni se la arranca, ni se negocia con ella, ni se la provoca para que salga de alguien.

Se suavizan las partes endurecidas a modo de que salgan. Y mientras el reblandecimiento rompe el suelo endurecido, entonces se le mezcla un poco de perspectiva. La perspectiva es el mejor fertilizante que hay. Nada de lo que hemos vivido se desperdicia cuando fertiliza el suelo reblandecido de nuestros corazones, aumentando las posibilidades de que prospere vida nueva.

Un buen granjero sabe que esto no es un solo evento que pasa una sola vez en el suelo endurecido. Cada nueva temporada, la dureza del suelo necesita ser trabajada para reblandecerla y labrarla otra vez.

Lo mismo pasa con nuestros corazones. Si los dejamos desatendidos, nuestros corazones son constantemente pisoteados, llevándonos a fuerza de golpes de nuevo a lugares endurecidos. Así que necesitamos estar alertas para hacer que el reblandecimiento y la labranza sean una parte regular de nuestra vida. Y una de las maneras en las que podemos hacer esto se encuentra en Romanos 12:15, donde Dios nos recuerda “Gócense con los que se gozan. Lloren con los que lloran”. Es fácil suponer que afligirnos con otros es simplemente nuestro regalo de amor y compasión para ellos. Pero Dios también puede usar esas lágrimas para hacer un buen trabajo en nosotras.

No estoy diciendo que de pronto nos convirtamos en acosadoras invasivas de forma inapropiada en los funerales. De ninguna manera. Pero podemos mantenernos lo suficientemente abiertas para estar conscientes del dolor y la aflicción de los demás. No tenemos que estar frente a un ataúd abierto al frente de la iglesia para tener un funeral. Momentos marcados de dolor y aflicción suceden todos los días a nuestro alrededor.

Querida amiga, no sé en qué área tus propias pérdidas han causado que la amargura llegue a tu corazón. Y si nadie más en este mundo ha sido lo suficientemente amable para decir esto, yo lo haré. Siento muchísimo que todo esto te haya pasado.

Pero tu corazón es un lugar demasiado hermoso para que contenga amargura, resentimiento o dolor que no ha sanado. Y hoy es un buen día para que todas nosotras recordemos que sentarnos con alguien más en su aflicción puede ser exactamente lo que necesitamos para ayudarnos a procesar la nuestra.

Dios Padre, Tú sabes lo mucho que mi corazón quiere evitar el dolor. Ayúdame a recordar que Tú puedes usarlo para reblandecerme y labrarme. Justo de la manera que un granjero sabe lo que es bueno para la tierra, Tú sabes lo que es bueno para el corazón humano. Permite que este reblandecimiento en mí me lleve a una vida nueva, fruto nuevo y comienzos nuevos y hermosos. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Hebreos 12:15, Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos. (NVI)

Recursos Adicionales

Cuando nuestros corazones están endurecidos, con frecuencia algo nos ha pasado que nos hace decir “esto no debería ser así”. Lysa TerKeurst entiende esto profundamente. Pero ella también ha descubierto que nuestras decepciones pueden ser las asignaciones divinas que nuestras almas necesitan para encontrar radicalmente a Dios. En su libro, No debería ser así, Lysa nos invita a su propia travesía de fe con determinación, vulnerabilidad y humor honesto. ¡Obtén tu copia hoy!

Reflexiona y responde

¿Alguna vez ha reblandecido tu corazón el haber guardado lugar para el dolor de alguien más? ¡Nos encantaría escuchar tus pensamientos en los comentarios!

© 2021 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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