Devocionales

Cómo crear un legado de escuchar con amor

5 de febrero de 2021
«Piense usted bien lo que debe hacer, pues la ruina está por caer sobre nuestro amo y sobre toda su familia. Tiene tan mal genio que ni hablar se puede con él». 1 Samuel 25:17 (NVI)

Estaba teniendo algunos problemas durante un proyecto, y sabía que necesitaba algo de retroalimentación. Mi esposo, Barry, siempre es un ayudante dispuesto, así que le dirigí mis preguntas. Y luego fingí escuchar.

«Necesito tu cerebro de comunicador. ¿Cuál de estas frases crees que funciona mejor?», le pregunté. «¿Hay problemas con algunas palabras? Si los hay, ¿por cuáles las sustituirías?»

Barry generosamente dejó su tarea a un lado y comenzó a compartir sus ideas conmigo. El único problema en este escenario fue que en lugar de entregar la estrella de oro a mi idea original que yo estaba buscando en secreto, se le ocurrieron otros pensamientos. Aunque eran mejores ideas, me aferré obstinadamente a las mías.

Una por una, mientras me ofrecía las sugerencias que le había pedido, las rechacé, revelando que en realidad no estaba escuchando en absoluto. Estaba criticando.

«No creo que las mujeres se identifiquen con eso.»

«Hmmm ... creo que esa palabra se usa en exceso.»

«Eso no funcionará.»

De repente, Barry guardó silencio y miré su hermoso rostro. Al comienzo de este pequeño ejercicio, parecía pensativo y anticipatorio. Ahora se veía desanimado y harto.

Rápidamente me disculpé, le pedí perdón y le dije que dejaría de criticar y escucharía de verdad si seguía sugiriendo.

Es fácil hacer creer a las personas que estamos escuchando con la cara que ponemos, mientras que en realidad solo estamos componiendo respuestas en nuestras cabezas; pero resulta intimidante escuchar en serio. Sin embargo, las Escrituras contienen una historia que nos muestra que escuchar deja un legado.

Primera de Samuel 25 contiene una narrativa mejor que las de Hollywood en la que Abigaíl, descrita como inteligente y hermosa, es el alma solitaria que se interpone entre un futuro rey furioso y la aniquilación de su comunidad.

Al comienzo de la verdadera historia, su esposo “insolente y de mala conducta”, Nabal, comienza la pelea cuando trata a David, el que pronto será soberano, con desprecio. Un sirviente que escucha a escondidas, reconoce el peligro de la situación, corre hacia Abigaíl y describe la crisis que amenaza su vida. El criado termina diciendo: «Piense usted bien lo que debe hacer, pues la ruina está por caer sobre nuestro amo y sobre toda su familia. Tiene tan mal genio que ni hablar se puede con él» (1 Samuel 25:17).

Detengámonos y pensemos en el legado revelado en las palabras del sirviente sobre cada una de las personas en esta historia. El criado dice que Nabal es tan perverso “que ni hablar se puede con él”.

El legado de Nabal es que no escucha.

Pero el sirviente corrió hacia Abigaíl para contarle la historia y confíaba en que ella intervendría.

Abigaíl es conocida por escuchar.

La siguiente línea de la historia dice: Sin perder tiempo, Abigaíl... (1 Samuel 25:18a, NVI).

Como ella sabe escuchar, las personas como el sirviente le dicen cosas y confían en que sus habilidades para escuchar la llevarán a actuar con sabiduría. Abigaíl escuchó con comprensión y discernimiento, ambos rasgos de una gran oyente.

Abigaíl muestra su carácter en este pasaje con lo que no dice más que con lo que hace. En vez de:

una respuesta concisa ...

una historia sobre sí misma que demuestra que puede relacionarse ...

un cambio de tema ya que este fue demasiado intenso ...

una crítica de la evaluación del sirviente (ejem, nota para mí misma) ...

Abigaíl absorbe la información del sirviente en un silencio respetuoso y luego actúa. Demuestra que sabe escuchar con una respuesta adecuada. Aunque el ejemplo de Abigaíl me muestra que todavía tengo mucho que aprender, ella me inspira a crecer.

En nuestras interacciones con los demás, tenemos que resistir la tentación de desconectarnos, descartar o ser conocidas como alguien que no escucha. Las palabras de los demás merecen nuestra atención y respeto. Con un cambio de corazón, podemos aprender a ser más como Abigaíl, dejando un legado de ser un oyente amoroso.

Señor, enséñame a escuchar con entendimiento y discernimiento, tanto a los demás como a Ti. Quiero dejar un legado de ser un oyente amoroso. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Santiago 1:19, Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse. (NVI)

Recursos Adicionales

Para leer más sobre la práctica de escuchar con amor, consulta el libro, Escucha, Ama, Repite: Vive centrada en otros en un mundo centrado en sí mismo, por Karen Ehman. Al esparcir el amor, creamos un espacio seguro donde podemos compartir abiertamente el evangelio. Vemos vidas cambiar ante nuestros ojos. Lo más importante es que, Escucha, Ama, Repite te permitirá vivir una vida llena de buenas obras, en lugar de gritar egoístamente: «¡Oye! ¡Mírame!», diremos humildemente: «¿Lo mirarías a Él?» ¡Compra tu copia hoy!

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© 2021 por Amy Carroll. Todos los derechos reservados.

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