Devocionales

La provisión de Dios en nuestro momento de mayor necesidad

3 de marzo de 2021
Porque él nunca olvida a los humildes cuando están sufriendo. No se avergüenza de ellos. Él no se esconde de ellos cuando le buscan y siempre responde a su llamado. Salmo 22:24 (PDT)

Mi mamá tiene Alzheimer.

Muy raras veces lo digo en voz alta. La etiqueta. El diagnóstico. Este no era mi plan para los años dorados de mis padres en su jubilación. Es un sueño destrozado.

La enfermedad Alzheimer es un proceso de muerte lento y doloroso que obliga a los miembros de la familia a estar en duelo continuamente en cada etapa de pérdida. No hay manera de resolverlo rápidamente. Y justo cuando crees haber resuelto tu nuevo normal, todo cambia otra vez.

Por muchos años, la manera en que yo enfrentaba el Alzheimer de mi mamá era tratando de “arreglarla”. Soy consultora financiera de profesión y las personas me buscan para que les cree planes a modo de “arreglar” y administrar sus vidas financieras.

Traté el diagnóstico de mi mamá de la misma manera, como un caso práctico de algún cliente. Tenía planes de acción y hojas de cálculo con la información de contactos de los mejores profesionales quienes podían cuidar de sus necesidades emocionales, físicas y financieras. Pensé que si me esforzaba lo suficiente, podríamos cambiar la trayectoria de su salud futura.

Pero nada de ello funcionó de la manera que calculé, lo cual me dejó desolada. Le rogué a Dios que me explicara la razón por la que ella tenía que sufrir. Al igual que David en el Salmo 22, clamé a Él, y tal como testifica David en el versículo 24, Dios llegó en el momento de mi mayor necesidad: “Porque él nunca olvida a los humildes cuando están sufriendo. No se avergüenza de ellos. Él no se esconde de ellos cuando le buscan y siempre responde a su llamado”.

Por medio de Su Espíritu Santo, Dios me dijo que mi trabajo no era arreglarla. Mi trabajo era amarla bien a través de cada etapa y escucharla. No le corrijas cuando repite o hace la misma pregunta vez tras vez. Si, ayúdala a vivir lo más cómoda posible con el cuidado correcto. Pero no pienses ni por un minuto que yo necesitaba arreglarla.

Dios es el único que tiene el papel de “arreglar” a las personas. Y aun así, Él nos ama bien a través de cada etapa de nuestras vidas, en los desastres y la confusión y en nuestros momentos de mayor necesidad.

Y ¿sabes que más me di cuenta? Mi mamá no necesita el “arreglo” que puedo proveer. Ella sabe exactamente quién es su Padre celestial y que su salvación es real y su eternidad en el cielo es segura. A ella le encantaría contarte todo al respecto. Es una verdad que ella sabe, comprende y vive cada día. Ella vive en paz.

Ayudar en su cuidado me cambió. Me convirtió en una mejor madre, amiga y consejera para otros. Soy más empática y auténtica. Esta experiencia me ha acercado más a mi Padre celestial y me ha mantenido en mis rodillas orando por sabiduría y dirección, dependiendo de Él.

A través de las personas que Dios ha traído para ayudar a nuestra familia, Él también me ha recordado vez tras vez que nos ama. Frecuentemente se nos recuerda que Él “…nunca olvida a los humildes cuando están sufriendo (Salmo 22:24), mediante el cuidado que mi mamá recibe de parte de las enfermeras, terapeutas y otros profesionales en la salud en su asilo de ancianos. Ellos realmente actúan como las manos y los pies de Jesús.

Dios proveerá para todas nuestras necesidades. Puede verse muy diferente a lo que imaginamos o planeamos. Es probable que no sea fascinante, pero Dios proveerá.

Por ejemplo, años atrás mis padres compraron un plan de seguro para cuidado a largo plazo, justo después de que mi padre tuvo una cirugía de bypass triple de corazón. Pensamos que él sería la persona que algún día podría necesitar ese cuidado. El seguro ha resultado ser una bendición financiera monumental para nuestra familia. Nunca imaginamos a mi mamá con Alzheimer, ni que sería la beneficiaria del seguro en el momento en que se compró. Sin embargo, ella ahora se beneficia económicamente y está muy bien atendida.

Amiga, aunque no conozco tu situación específica ni cual sea tu “mayor necesidad” en este momento, Dios sí lo sabe. Él está íntimamente familiarizado con tus luchas, y ve las maneras en que puedes estar tratando de solucionarlas por tu cuenta. Elige rendir todas esas luchas y tu necesidad de arreglar cosas a Él hoy… y luego observa cómo Él te acerca  y provee justo lo que necesitas, en el momento correcto.

Padre celestial, te honramos y te alabamos hoy. Gracias por proveer para todas nuestras necesidades. Te pedimos perdón por las maneras en que hemos dudado de Tu soberanía. Ayúdanos a confiar más en Ti y menos en nosotras mismas, en todas las áreas de nuestras vidas. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Filipenses 4:19, Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús. (NTV)

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Reflexiona y responde

¿Cuál es tu necesidad más grande en este momento? ¿De qué manera puedes evitar el encontrar una solución por tu propia cuenta y permitir que Dios provea por ti a Su manera y en Su tiempo? ¡Comparte con nosotras en los comentarios!

Emily G. Stroud, MBA, CFA es una “Registered Representative Securities” ofrecido por Cambridge Investment Research, Inc., una Corredora de bolsa/comerciante, miembro de FINRA/SIPC para residentes de: MT, SC, TX, y UT. “Investment Advisor Representative Cambridge Investment Research Advisors, Inc.”, una Consultora de inversiones registrada. Cambridge y Stroud Financial Management, Inc. no están afiliados. Cambridge y Emily G. Stroud, LLC tampoco están afiliados.

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