Devocionales

Dejando el pasado y aceptando el futuro

26 de marzo de 2021
El SEÑOR le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.” Génesis 12:1 (NVI)

Cajas de cartón etiquetadas y listas para la mudanza alineaban el pasillo de nuestra casa.

En 17 años, nuestra familia de cuatro había acumulado una amplia variedad de libros, aparatos y diferentes cosas. Cada elemento estaba conectado a un recuerdo vívido o una vaga memoria de una vida que pronto dejaríamos atrás.

Las paredes vacías recordaban las fotos familiares que contaban la historia de cómo se inició nuestra pequeña familia.

El día que dijimos “sí, acepto”, el nacimiento de nuestros hijos y los logros que tuvimos, pintaron un cuadro de lo que nos habíamos convertido. Ahora las paredes eran solo pizarras en blanco para que la próxima familia creara recuerdos en esta casa.

Fue agridulce.

Sentí una gama de emociones: la emoción de un nuevo comienzo, la ansiedad de manejar los detalles, el temor a lo desconocido y la tristeza de dejar que las cosas se fueran, bombardearon mi cerebro a la vez.

La mudanza vino con una serie de emociones inesperadas.

Mi mudanza personal me recordó el mandato de Dios a Abram en Génesis 12:1, El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré” Génesis 12:1 (NVI).

Dios le dijo a Abram, a la edad de 75 años, que se alejara de todo y de todos los que había conocido. Entonces Abram “se llevó a su esposa Saray, a su sobrino Lot, a toda la gente que habían adquirido en Jarán, y todos los bienes que habían acumulado” (Génesis 12:5, NVI).

Este enorme proyecto hizo que mi simple mudanza pareciera una tarea menor, pero fue más que una mudanza física lo que Dios requirió de Abram. Dios también le pidió a Abram que se marchara emocionalmente. Le dijo que dejara su país, su gente y la casa de su padre.

Dejar su país de origen incluyó su cultura, tradiciones y forma de vida.
Dejar a su gente incluyó a sus vecinos, asociaciones y amigos.
Dejar la casa de su padre significaba dejar a su hermano Najor.

Esta operación masiva fue tanto física como emocionalmente difícil para Abram, pero lo hizo.

Creo que lo que le permitió a Abram dejar atrás el pasado fue la promesa de su futuro. En Génesis 12:2-3, Dios inició el Pacto Abrahámico que beneficiaría a toda la humanidad: »Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» (NVI).

Abram sabía que lo que estaba dejando atrás no se comparaba con lo que abrazaría en el futuro. Estaba convencido de este hecho, aunque no tenía ni idea de adónde se dirigía. Su fe estaba arraigada en la promesa y el carácter de Dios.

Como Abram, en algún momento de nuestras vidas, todos tendremos que mudarnos. Es posible que tengamos que abandonar los hábitos perjudiciales, dejar un lugar de comodidad, poner fin a las relaciones poco saludables o dejar de lado los comportamientos dañinos.

Aunque nuestro pasado puede atraernos con una tentación cada vez mayor de quedarnos y sentirnos cómodos, si Dios está impulsando a movernos, podemos estar seguras de que a donde Él nos lleva, es mucho mejor que lo que estamos dejando atrás.

Podemos confiar en que cualquier cosa que Dios nos pide que dejemos es para nuestro bien. Así como Dios favoreció a Abram para que hiciera su mudanza, Él nos proporcionará gracia.

Dios nos fortalece para dejar atrás el pasado y nos obliga a acoger el futuro.

Al depositar nuestra confianza en Él, podemos seguir adelante con confianza, sabiendo que aunque no conocemos lo que nos deparará el futuro, Dios controla todas las cosas, incluido nuestro mañana.

Fue con esta confianza que coloqué la última de las cajas en nuestro camión de mudanza, dejando ir nuestra casa y todos sus recuerdos, y mirando hacia adelante a las nuevas memorias que crearemos.

Querido Dios, gracias por darme esperanza y un futuro en Ti. Para cada lugar en mi vida que requiera una mudanza o un cambio, ayúdame a dejar atrás mi pasado y acoger el futuro que tienes para mí. En el Nombre de Jesús, Amén

Verdad para hoy

Hebreos 11:8, Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. (NVI)

Recursos Adicionales

La obediencia total a Cristo puede transformar una vida ordinaria en un viaje extraordinario. En cualquier momento de cambio que esté atravesando, Lysa TerKeurst puede ayudar con su libro, Cuando las mujeres le dicen sí a Dios.

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En Proverbs 31 Ministries creemos que cuando las mujeres saben la Verdad y viven la Verdad, todo cambia. Hemos escuchado las voces que piden contenido en español y firmemente creemos que el Señor traerá a las personas correctas a nuestro equipo mientras enseñamos a las mujeres a alinear sus vidas a la verdad de la Palabra de Dios.

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© 2021 por Kia Stephens. Todos los derechos reservados.

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