Devocionales

Confiando en la voluntad de Dios por encima de la nuestra

8 de junio de 2021
Pon en manos del SEÑOR todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Proverbios 16:3 (NVI)

Cuando era una joven trabajadora de veintitantos años, había pasado la mayor parte de mi vida pensando en esta etapa y en todo lo que quería lograr, encontrar un rol más satisfactorio en el que pudiera utilizar mis dones creativos y de liderazgo. Estaba lista para conquistar las metas que había planificado cumplir durante mucho tiempo.

En cambio, me encontré con decepción, descontento, más trabajo administrativo y hojas de cálculo que cualquier otra cosa. Agotada mental y emocionalmente, me estaba desgastando mientras trataba de crecer en mi carrera, sacrificando las cosas que Dios había puesto delante de mí para administrar bien: tiempo con mi familia y tiempo con Él. Había seguido mi camino incluso antes de preguntarle a Dios acerca de Su voluntad.

En el fondo, sabía que Dios quería cosas buenas para mí, pero honestamente, pensé que mi camino parecía mejor.

Hubo muy poca oración involucrada en esta etapa de mi vida. Cuando oraba, mis oraciones eran más como peticiones, pidiendo a Dios que bendijera mi plan en lugar de que me ayudara a seguirlo a Él. Cuanto más me esforzaba por seguir mis deseos, más se marchitaba mi alma. Había creado un ídolo de mis sueños y permitía que el desempeño y el éxito se convirtieran en pequeños dioses en mi vida.

Algo tenía que cambiar antes de que algo más en mi vida sufriera. Necesitaba volver a entregar la obra de mis manos y los deseos de mi corazón al Padre, como dice nuestro versículo clave:

Pon en manos del SEÑOR todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. (Proverbios 16:3).

Me presenté ante Dios con las manos y el corazón abiertos, pidiéndole que hiciera algo nuevo en mí, calmara mi alma y me ayudara a permanecer fiel a la etapa a la que me había llamado. Me senté con Él y escuché mientras leía las Escrituras y buscaba Su sabiduría.

Lento pero seguro, mi corazón comenzó a volverse hacia Dios. Poco a poco me fui soltando de la fuerza con la que me aferraba a los ídolos que se habían convertido en el centro de mi afecto. Dios me estaba invitando a una confianza y entrega total, pidiéndome que le entregara todo lo que había sido puesto delante de mí y todo lo que había en mí.

Proverbios 16:3 habla maravillosamente al corazón de esto. Salomón era un hombre que caminaba en sabiduría cuando escribió este proverbio. Comprendía la importancia de dedicar su corazón y su obra al Señor y lo había hecho durante muchos años, edificando el templo y sirviendo a Dios fielmente (1 Reyes 6:14). Sin embargo, en algún momento de su vida, comenzó a alejarse de Dios, cediendo a su deseo de casarse con muchas mujeres extranjeras, lo cual lo condujo a una vida de idolatría y pecado. (1 Reyes 11:1-13) Falló en comprometer todo su corazón a Dios y en  administrar bien lo que Dios le había llamado a hacer.

La palabra “comprometerse” en hebreo significa “soltar”, dejar ir todo lo que pensamos que debemos cargar y hacer. Para dejar ir hacia Dios todos los deseos de nuestro corazón, soltándolos a los pies de Jesús. Qué hermosa imagen de confianza y entrega: abrir nuestro corazón y nuestras manos, soltar el agarre que hemos sostenido con fuerza sobre las cosas que anhelamos y tal vez incluso idolatramos. Si Salomón hubiera rendido sus deseos y planes para obedecer a Dios, si hubiera confiado en Dios con todo su corazón, probablemente habría visto que al otro lado de la obediencia está la abundancia (Juan 10:10).

Este es el deseo de Dios para nosotras: que le entreguemos nuestra vida y nuestros planes mientras confiamos en Su dirección y guía.

Dios tenía mejores cosas por delante para Salomón y tiene mejores cosas para nosotras hoy. La voluntad de Dios para nuestras vidas siempre será la mejor — tomar lo que hay en nuestro corazón y someterlo al Suyo. Amigas, nuestros deseos, si no se controlan, abrirán la puerta a una vida alimentada por el orgullo y la idolatría, alejándonos del Señor. Pero cuando buscamos a Dios en todas las cosas, aprendemos que lo que nuestro corazón realmente desea solo se puede encontrar en Jesús. Y si nos comprometemos a seguirle a Él, Él nos guiará por el camino de la justicia (Salmo 23:3).

Padre, gracias porque Tus planes son buenos y Tu camino es mejor que el nuestro. Guíanos a entregarte nuestros deseos y vidas. Ayúdanos a confiar en Ti, rendirnos y seguir Tu ejemplo. En el Nombre de Jesús, Amén.

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En la espera, puede ser fácil ponerte ansiosa y pensar que Dios no está respondiendo ni obrando para tu bien. A veces, la lucha proviene de desear tus sueños, visiones y planes por encima de lo que Dios tiene para ti en el momento presente. El plan de Dios es el mejor plan y en el libro de Max Lucado, Ansiosos por nada, analiza lo que el Apóstol Pablo quiere decir cuando anima al creyente a “no estar afanosos por nada”. Este libro te mostrará cómo abordar la ansiedad y no dejar que ésta domine tu vida. Haz clic aquí para comprar el libro.

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PROFUNDICEMOS

Mateo 6:33, Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. (NVI)

Esta semana, tómate un tiempo para examinar qué deseos necesitas rendirle al Señor y ora para que Dios te ayude a descansar en Su perfecta voluntad.

Nos encantaría saber de ti en los comentarios.

© 2021 by Alexandra Hoover. Todos los derechos reservados.

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