Devocionales

Cómo caminar por la incertidumbre con confianza

2 de agosto de 2021
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Salmo 27:1 (NBLA)

No podía ver las lágrimas corriendo por sus mejillas, pero podía escuchar los llantos ahogados que se filtraban por debajo de la puerta de su habitación.

Las vacaciones de verano habían llegado y se habían ido, y cuando la oscuridad diera paso al amanecer, daríamos la bienvenida a un nuevo año escolar. Algunos de mis hijos se habían subido a la cama con gran expectativa, pero Hannah, de 9 años, yacía en la oscuridad con consternación silenciosa.

Los cambios eran difíciles para esta pequeña, por lo que habíamos sido diligentes en prepararla para una transición tranquila al cuarto grado. Habíamos explorado su nuevo salón de clases y habíamos jugado en el patio de recreo. Nos habíamos conectado con su maestra y localizamos su casillero, atravesamos los pasillos y visitamos la cafetería.

Pero en aquella noche lejana de agosto, mi hija no se sentía reconfortada por nuestra preparación intencional; estaba atormentada por una inquietud irracional.

«No puedo ir a la escuela mañana», susurró mientras yo atravesaba la habitación y me senté en el borde de su cama.

«¿Por qué no?», pregunté tiernamente.

«Porque no sé dónde está el baño», confesó Hannah.

«Lo encontrarás mañana», le aseguré.

«¿Y si no lo encuentro?»

Podía envolver mis brazos alrededor del cuerpo tembloroso de mi hija, pero no podía calmar su corazón tembloroso. Entonces, finalmente, cambié mi estrategia.

«Puede que no sepas dónde está el baño», admití, «pero sí sabes que tu casillero es el número 14 y que tu maestra tiene una gran sonrisa. Sí sabes que tu escritorio está al lado del sacapuntas y que el tobogán color violeta es el más rápido».

Dejé que mis palabras permanecieran suspendidas en el aire entre nosotras. «Puede que no sepas todo sobre el cuarto grado, pero sí sabes algo».

Mi pequeña asintió con la cabeza y juntas ensayamos lo que ya sabía hasta que sus resoplidos quedaron tragados por el sueño.

Han pasado años desde que envié a alguno de mis hijos a cuarto grado. Pero mis conversaciones con Dios a menudo resuenan con un eco de ese diálogo que una vez tuve en la oscuridad con mi hija.

Dios, no sé cómo vas a cumplir Tu promesa, pero sí sé que Tu Palabra es confiable y verdadera.

Dios, no sé cómo hacer esto por mi cuenta, pero sí sé que Tú estás conmigo; no estoy sola.

Mis palabras no son solo ilusiones. Son una disciplina de fe que he aprendido de un hombre conforme al corazón de Dios.

Cuando David escribió el Salmo 27, estaba huyendo de un rey loco que buscaba destruir su destino. Su presente era peligroso y su futuro inestable. Sin embargo, David eligió concentrarse en lo que sabía en lugar de preocuparse por lo que no sabía.

El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? (Salmo 27:1a)

David no sabía cómo terminaría su situación oscura, pero sabía que el Señor era su luz de esperanza.

El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? (Salmo 27:1b)

David no sabía si tendría suficiente fuerza para la batalla, pero sabía que Dios era la fortaleza de su vida.

Conforme David cambió su enfoque de las dudas personales que tenía a la confiabilidad perpetua de Dios. La confianza eliminó su preocupación.

Y con esta seguridad recientemente descubierta, pudo reemplazar sus “qué pasaría si” por “incluso si”.

Aunque un ejército poderoso me rodee, mi corazón no temerá. Aunque me ataquen, permaneceré confiado. (Salmo 27:3, NTV)

Cuando seguimos el ejemplo de David, nuestra respuesta a la incertidumbre también cambia. En lugar de pensar en todo lo que no entendemos, nos encontramos repitiendo la Verdad en la que nos apoyamos.

Puede que no sepamos todo, pero gracias a la Palabra de Dios, sabemos algo:

Dios es bueno (Tito 3:4). Dios es fiel (Deuteronomio 7:9). Dios está con nosotras (Mateo 1:23).

Y cuando caminamos a la luz de esa Verdad inmutable, encontramos seguridad para el día de hoy, incluso si no sabemos lo que nos espera mañana.

Querido Jesús, a veces me enfoco tanto en la incertidumbre que tengo presente que cometo el error de olvidar que estás a mi lado. Por favor, háblame a través de Tu Palabra y ayúdame a arraigar mi confianza en Tu presencia y en Tus promesas hoy. En el Nombre de Jesús, Amén.

RECOMENDAMOS

Las preocupaciones de las circunstancias de la vida tienen una forma de consumirnos a veces. Pero incluso en los momentos de preocupación, servimos a un Dios que sabe exactamente lo que enfrentamos hoy y no está sorprendido por nuestras circunstancias. En medio de todo esto, queremos ofrecerte algunas formas prácticas de recordar quién es Dios y ayudarte a mantenerte conectada con la Verdad que solo se encuentra en Su Palabra. De la preocupación a la alabanza es un devocional gratuito de siete días que te ayudará a:

  • Encontrar la paz cuando tengas la tentación de entrar en pánico.
  • Luchar contra el miedo cuando está halando tu corazón hacia los peores escenarios.
  • Practicar la confianza en Dios en medio de circunstancias inciertas.

¡Descarga tu copia aquí hoy!

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PROFUNDICEMOS

Jeremías 17:7, »Pero benditos son los que confían en el SEÑOR y han hecho que el SEÑOR sea su esperanza y confianza. (NTV)

¿Qué incertidumbre te está robando la paz ahora mismo? Participa en un diálogo honesto con Dios usando este inicio sencillo. «Señor, no sé (nombra tu incertidumbre) … Pero sí sé (nombra verdad bíblica) …» Por ejemplo: «Señor, no sé qué me depara esta semana, pero sí sé que nunca me dejarás».

En los comentarios, ¡comparte la verdad bíblica que estás declarando hoy!

© 2021 by Alicia Bruxvoort. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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