Devocionales

Avanzando más allá del fracaso

9 de agosto de 2021
Cuando el SEÑOR vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés, Moisés! Éxodo 3:4a (NVI)

A veces, caminar o huir de mi fracaso es más fácil que enfrentarlo.

Me he alejado de una amistad difícil en lugar de luchar en los momentos difíciles para fortalecerla.

Me alejé de una puerta abierta de oportunidad porque la puerta cerrada de un fracaso pasado aún resonaba en mi oído.

Pero, qué oportunidades perdemos cuando abandonamos algo: una relación, un trabajo, un ministerio. ¡Ni siquiera consideramos que haya algo mejor más allá de nuestro fracaso! Y es allí donde encontramos a Moisés en los capítulos 2 y 3 de Éxodo.

Durante los primeros cuarenta años de su vida, Moisés pensó que era un egipcio, hijo de la hija del Faraón. Pero Moisés descubrió que él era en realidad un hebreo, el hijo de un esclavo … y eso cambió todo.

Un día, Moisés estaba caminando entre su pueblo y vio a un egipcio golpeando a un esclavo hebreo. Observando a los lados para no ser visto, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Moisés debe haber pensado que lo que hizo fue lo correcto para traer paz y alivio a los hebreos oprimidos en Egipto. Lo que Moisés no sabía es que Dios tenía un plan más grande para rescatar a Su pueblo.

Al día siguiente, Moisés se dio cuenta de que lo que había hecho ya era conocido. El Faraón estaba dispuesto a matarlo, y sus compañeros hebreos se burlaban de él. Moisés había fallado en muchos niveles, así que desapareció.

Moisés huyó a un lugar llamado Madián, se casó con Séfora y se unió a la empresa familiar cuidando ovejas. La siguiente vez que vemos a Moisés es cuarenta años después. Ahora tiene ochenta años y su vida no ha pasado como pensaba. Nacido en un palacio y colocado en la posición perfecta para aliviar la opresión de su pueblo, lo arruinó todo con un error.

Oh, hermana, he estado allí. ¿Tú también?

Escondido en Madián, Moisés estaba atrapado como rehén de sus fracasos mientras cuidaba ovejas olorosas. Se había conformado con menos de lo que él era capaz. Menos de lo que Dios le tenía preparado. Menos de lo que esperaba de sí mismo.

Aquí es donde muchas personas se asientan y permanecen. Cometen un error, caen de cara y huyen al otro lado del desierto, esperando que nadie se dé cuenta, tal vez con la esperanza de olvidarlo ellos mismos. Oran para que todos les dejen en paz mientras que. al mismo tiempo, son absolutamente miserables con la vida que han transformado en una lista de tareas monótona y mediocre. Como Moisés, muchos entierran sus esperanzas y sueños para proteger sus corazones de una decepción mayor.

Pero no es ahí donde Dios quería que Moisés se quedara, y no es ahí donde Dios quiere que tú te quedes tampoco. Todas fallamos. Todas cometemos errores. Pedro lo hizo. Moisés lo hizo. Jacobo lo hizo. Sansón lo hizo. David lo hizo. Pero el hecho que fallaste no significa que seas un fracaso. Eres una hija de Dios … una hija que comete errores.

En el momento justo, Dios prendió fuego a una zarza frente a Moisés. Éxodo 3:4a nos dice: Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés, Moisés!.

Una vez que Dios captó la atención de Moisés, cuando Moisés había ido a mirar, Dios le dijo que era hora de desestancarse y seguir adelante. Dios no había terminado con Moisés. En los siguientes capítulos de Éxodo vemos que Dios trajo a Moisés de regreso a Egipto, donde era un hombre buscado. Dios lo colocó justo en frente del faraón, donde habló Dios a través de Moisés y finalmente liberó a los hebreos ‒ los israelitas ‒ para ponerlos en el camino hacia Su tierra prometida.

Dios no ha terminado ni contigo ni conmigo tampoco. Tiene un plan… un plan bueno y perfecto. Y ningún fracaso tuyo es lo suficientemente grande como para frustrar Su plan.

Entonces, si te sientes estancada, si fallaste y te desapareciste al lado más lejano del desierto, es hora de desestancarte e ir hacia delante. Dios está llamandote a soltar tu fracaso, continuar con todo lo que Él tiene para que cumplas y vivir con valentía.

Querido Dios, me estremezco por las veces que he fallado y me he desaparecido. Pero estoy agradecida por Tu amor que me llama a salir del desierto del fracaso y me lleva al jardín de Tu gracia. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Éxodo 3:11-12a, Pero Moisés le dijo a Dios: —¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas? —Yo estaré contigo —le respondió Dios—. (NVI)

Lee Éxodo 3-4 en tu Biblia. ¿Puedes encontrar los cuatro argumentos de Moisés que amenazaban con mantenerlo atrapado en su estado de fracaso? Lee lo que Dios responde a cada una, respuestas que liberaría a Moisés. La primera está en el versículo arriba.

¿Te ves en alguno de esos argumentos? ¿Cuál es la respuesta de Dios al que escogiste? ¡Háznoslo saber en los comentarios!

© 2021 por Sharon Jaynes. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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