Devocionales

La necesidad de soltar algo preciado

Chrystal Evans Hurst 28 de septiembre de 2021
Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Juan 15:2 (NVI)

Sabía que Dios me estaba llevando a renunciar a mi trabajo.

Pero yo no quería.

Había estado dirigiendo un área del ministerio de mujeres en mi iglesia durante años, y podía sentir que mi tiempo de servir en ese rol de liderazgo estaba llegando a su fin. Este espacio de ministerio había sido un gran lugar para plantarme, crecer, desarrollarme y nutrir y aconsejar a otras. No solo había disfrutado dando dirección y visión, sino que también me había sentido cómoda de la mejor manera. Este ministerio y las personas con las que servía me hicieron sentir como en "casa".

No pasó mucho tiempo antes de que la oportunidad de liderar llegara a su fin. Los cambios estructurales en los programas y ministerios de mi iglesia dieron como resultado el final de mi área de ministerio en particular y como resultado, mi rol de liderazgo. Aparentemente, estar cómoda no es donde Dios quería que estuviera.

Desde que renuncié a ese rol, se ha hecho evidente que Dios conocía otras oportunidades y desafíos por venir en mi vida. Me había estado empujando a liberar el tiempo que dedicaba a ese ministerio porque había otros lugares en los que quería que yo sirviera.

También sabía que necesitaba menos responsabilidad en mi vida, porque había lugares difíciles y espacios donde necesitaba estar presente en la vida de mi familia. Si hubiera tenido que cuidar a mi esposo e hijos en su momento de necesidad y también liderar en el ministerio, no lo hubiera hecho nada bien.

¿Puedo decirte que esto sucede muchas veces en mi vida? Odio ser podada. No me gusta cuando estoy floreciendo en un área de mi vida y siento que Dios me está llevando a soltar a algo o alguien.

Prefiero dejar las cosas como están. Me gusta estar cómoda, pero mi comodidad no es la preocupación principal de Dios. Él está interesado en mi crecimiento. Quiere verme florecer, producir una cosecha y dar fruto en mi vida. Conformarse a la imagen de Cristo significa aprender a confiar en que mi Padre que está en los cielos está constantemente mirando el paisaje de mi vida y viendo cuáles áreas de mi vida necesitan ser recortadas para poder crecer hacia adelante.

A lo largo de los años, he visto que esto se desarrolla de varias maneras. Tuve que dejar trabajos donde encontré éxito, casas donde hice recuerdos e incluso personas sin las que pensaba que no podría vivir. Cada vez, la "poda" dolía. No fue cómodo. La poda en mi vida me dejó sintiéndome desnuda, vacía y desconectada de las mismas personas o lugares que me traían vida.

Pero cada vez, el soltar una cosa dejaba espacio para otra.

Esto se ilustra en nuestro versículo clave, Juan 15:2, Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía”.

En lugar de luchar contra el plan de Dios de podarme, he aprendido que soltar a las personas deja espacio para conexiones nuevas y maravillosas. Aprendí que los barrios nuevos traen amistades nuevas y tradiciones nuevas. Y he aprendido que Dios planea una carrera profesional para mí, mucho mejor de lo que podría planear yo misma.

Puede que no disfrutemos del proceso de poda, pero Dios es el gran Jardinero que sabe cómo obtener resultados. Así como podar una planta mantiene la planta sana y deja espacio para un crecimiento nuevo, la poda de Dios en nuestras vidas trae salud que quizás no sepamos que necesitamos y crea espacio para aventuras de las que no sabemos nada.

A diferencia de las plantas, las personas se defienden. Somos criaturas con libre albedrío que debatimos sobre la bondad de Dios en nuestras vidas cuando Él aparece con tijeras.

Permíteme animarte a que entregues tu voluntad y te sometas a la obra podadora de Dios en tu vida. Sea lo que sea a lo que te aferras, ríndelo. Confía en que el Señor, quien te ama y te plantó en este planeta, solo quiere que lo sueltes a modo de que haya espacio en tu vida para experimentar un florecimiento más hermoso.

Señor, es difícil soltar nuestros planes, sueños, actividades, ministerios, carreras e incluso personas. ¿Podrías dejar en claro cuándo es Tu voluntad que nos sometamos a Tu obra de poda en nuestra vida? Danos gracia y ayúdanos a ser lo suficientemente valientes para soltar y permitir que nos cambies. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Juan 15:5, Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de mí nada pueden hacer. (RVA-2015)

¿Qué percibes que Dios quiere podar en tu vida?

¿Has estado luchando con Dios con respecto al cambio que Él quiere que hagas? ¿Qué pasaría si creyeras que la poda de Dios y Sus propósitos y planes para tu vida resultarían en tu crecimiento? ¡Comparte tus pensamientos con nosotras en los comentarios!

© 2021 por Chrystal Evans Hurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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