Devocionales

Experimentar la presencia de Dios en lugares inesperados

Meredith Houston Carr 2 de mayo de 2022
Y llamó el nombre de aquel lugar Masá y Meriba, por el altercado de los hijos de Israel y porque pusieron a prueba al SEÑOR, diciendo: “¿Está el SEÑOR entre nosotros, o no?”. Éxodo 17:7 (RVA-2015)

Había leído relatos sobre la belleza del Parque Nacional de Yosemite, pero verlo por mí misma fue electrizante. Con los ojos bien abiertos, traté de absorber la grandeza que se presentaba ante mí. La enorme formación rocosa de El Capitán se alzaba en lo alto de un cielo azulado, con su monstruosa cara de granito disfrutando del sol. Las aguas de la cascada Bridalveil rugían con autoridad y la cima conocida como Half Dome se extendía hacia lo alto, envuelta en nubes.

Todo este esplendor lo dejaba claro: la presencia de Dios mora en esta tierra, Su huella es evidente en cada cima impresionante. Y, sin embargo, mi corazón luchaba por reconciliar cómo un Dios que creó tal majestuosidad podía dejar que un dolor aplastante invadiera mi familia.

Justo antes de este viaje, mi hijo recibió un diagnóstico de necesidades especiales que cambiaría su vida y la de mi familia para siempre. Nos vimos abocados a un camino difícil que no anticipábamos ni deseábamos. Sentí que Dios me pedía que escalara una de estas cimas sin equipo, y no pude evitar preguntarme, «Dios, ¿estás aquí conmigo? ¿Te has olvidado de nosotros?»

Tal vez te estés haciendo las mismas preguntas. En tu matrimonio, tu familia, tu trabajo o tu salud, luchas por ver la evidencia de la actividad de Dios. Mientras te secas tus lágrimas interminables, tal vez te preguntes si Él está contigo, y si realmente tiene en mente tu mejor interés.

En Éxodo leemos acerca de los israelitas, que también luchaban por creer que Dios estaba con ellos. Habían visto a Dios realizar milagros a su favor, desde separar el Mar Rojo (Éxodo 14) hasta enviar pan diario desde el cielo (Éxodo 16). Pero en cada bache del camino, luchaban por creer que Dios estaba de su lado.

Éxodo 17 detalla cómo los israelitas se vieron abrumados por la necesidad de agua mientras deambulaban por el desierto. En lugar de confiar en que Dios proveería, estallaron en un colapso total y crisis de pánico:

Y llamó el nombre de aquel lugar Masá y Meriba, por el altercado de los hijos de Israel y porque pusieron a prueba al SEÑOR, diciendo: “¿Está el SEÑOR entre nosotros, o no?” (Éxodo 17:7).

En respuesta, Dios le dijo a Moisés que golpeara una roca y, en otro despliegue sobrenatural, ¡brotó agua fresca! Como en todas las crisis anteriores, Dios se manifestó.

Sin embargo, en lugar de conmemorar la provisión de Dios, este lugar simbolizaría la Masá (“prueba”) y Meriba (“disputa”) del pueblo. En retrospectiva, vemos cómo los israelitas sucumbieron al pánico: la provisión de Dios no llegó de la manera que ellos esperaban. Así que, en lugar de fijar firmemente sus ojos en Dios, se concentraron en la falta de un oasis, un bebedero, o un pozo. Y con esta postura, sus mentes no podían comprender que una roca sin vida pudiera proporcionarles lo que necesitaban.

Pero la presencia de Dios nunca se apartó de ellos, incluso cuando no podían verla.

Si somos honestas, sabemos que a menudo adoptamos un enfoque similar. Concluimos rápidamente que debemos estar solas cuando sólo vemos rocas del desierto y montañas imposibles de escalar en nuestro camino. Cuando las soluciones humanas están ausentes, a menudo asumimos que la presencia de Dios también debe estar ausente.

Pero la próxima vez que nos enfrentemos a una crisis, ¡podemos tomar una decisión diferente! En Mateo 28:20, Jesús promete estar con nosotras, siempre. Así que, cuando surjan los problemas, podemos hacer una pausa, respirar profundamente y elegir reconocer la realidad inquebrantable de la presencia de Dios.

También podemos cultivar el hábito de cambiar nuestra mirada del obstáculo al Dios que nos sostendrá a través de él. Fijar nuestra mirada en Jesús nos libera para experimentar la provisión de Dios de forma sorprendente. Podemos negarnos a que nuestras expectativas humanas constituyan una barrera para la manifestación divina de Dios.

Han pasado años desde el diagnóstico difícil de mi hijo, y aunque la crianza de un niño con necesidades especiales no ha sido un camino fácil, puedo decir con confianza que Dios nunca se ha apartado de nuestro lado. Una y otra vez, Él se ha manifestado en formas que mi mente no podía comprender. Y Él quiere hacer lo mismo por ti, querida amiga.

Hoy, ¿elegirás buscar la presencia de Dios a lo largo de tu camino en el desierto? La roca con la que tropiezas puede ser la herramienta que Dios utiliza para demostrar Su presencia sustentadora en tu vida.

Querido Padre celestial, gracias porque Tu presencia nos acompaña siempre, incluso en los caminos desiertos. Perdónanos por las veces que hemos dudado de Tu capacidad de proveer para nosotras, y danos fuerza para esperar Tu provisión. En el Nombre de Jesús, Amén.

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Amiga, ¿es posible tener paz en un mundo incierto? ¿Es posible no solo esperar lo inesperado, sino abrazarlo? Dios quiere que anticipemos lo inesperado con una fe profundamente enraizada en Su bondad. Él quiere que sepamos qué porque Él tiene el control, no es necesario que lo tengamos nosotras. En Inesperado, la autora Christine Caine nos ayuda a caminar hacia la vida que Dios tiene para nosotras: lo desconocido y todo. Usando ejemplos dramáticos de su propio viaje, Christine ofrece estrategias de la vida real e inspiración bíblica para ayudarnos a pasar del miedo y la preocupación por nosotras mismas, a la esperanza y la confianza en Dios. A medida que aprendemos nuevas formas de manejar la decepción, fortalecer nuestros corazones y construir nuestra fe, podemos disfrutar de una nueva aventura con Dios que es más satisfactoria que cualquier día que pasemos tratando de anticipar lo que sucederá a continuación. ¡Haz clic aquí para experimentar a Dios en tu lugar inesperado!

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Salmo 139:7-8, ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. (NVI)

¿En qué situación o relación estás luchando por ver la presencia de Dios? ¿Qué pequeño paso de fe puedes dar hoy para experimentar Su cercanía? ¡Nos encantaría animarte! Comparte tus pensamientos en los comentarios.

© 2022 por Meredith Houston Carr. Todos los derechos reservados.


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