Devocionales

El tipo de oración que preferiría evitar

Meghan Ryan 25 de julio de 2023
Fíjate en mi aflicción y en mis penurias, y borra todos mis pecados. Salmos 25:18 (NVI)

Lo confieso: soy muy reacia a practicar la confesión en mis oraciones.

No creo que sea la única. Admitir cuándo no estamos a la altura, dónde fallamos y qué escondemos en los lugares desagradables y oscuros de nuestros corazones… no es necesariamente algo que emocione a nadie. De hecho, creo que es un tipo de oración que preferimos evitar.

Especialmente cuando parece que seguimos enfrentando las mismas batallas una y otra vez. Por mucho que lo intentamos, parece que no logramos vencer ese pecado en concreto. ¿Es posible cambiar?

Si tú también sientes esto, quiero compartir contigo por qué importa la confesión. Por definición, es un acto de fe. Primera de Juan 1:9 dice que confesamos nuestros pecados porque Dios “es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (NBLA). En las Escrituras, la “confesión” muchas veces se refiere a reconocer nuestros pecados ante Dios, y en algunos casos, ante un hermano seguidor de Cristo o ante alguien contra quien hemos pecado.

Admitir lo que hemos hecho mal, las cosas de las que no nos sentimos orgullosas, y los momentos que nos hacen escondernos avergonzadas no parece ser el código de acceso al cambio. En cambio reconocer nuestras faltas y fracasos nos abre el camino para que experimentemos la libertad.

El rey David, autor del Salmo 25, experimentó esta libertad cuando llevó sus pecados ante Dios. Aunque no conocemos las circunstancias que enfrentó, sí sabemos que al pedir a Dios que lo salvara, admitió que no era inocente.

En el versículo clave de hoy, David se acercó a Dios y le pidió, “Fíjate en mi aflicción y en mis penurias; y borra todos mis pecados” (Salmo 25:18).

La confesión de sus pecados no dejó a David desesperado y con desánimo; le recordó su necesidad imperiosa de Dios. Sabía que Dios era el Único que podía rescatarlo.

¿Cómo deberíamos confesar entonces? ¿Por dónde empezamos? David hizo tres cosas en su confesión que nosotras también podemos practicar.

1. Hacer mención al carácter de Dios. A lo largo del Salmo 25, David afirma rasgos de Dios. Su amor es inquebrantable, y es fiel (Salmo 25:10). Es bueno y justo (Salmo 25:8), no nos avergüenza (Salmo 25:3), y perdona misericordiosamente nuestra iniquidad (Salmo 25:11).

2. Recuerda lo que Dios ha hecho. Saber que Dios instruyó y liberó del sufrimiento a Su gente en el pasado nos da la esperanza que nosotras también podamos seguir adelante después de pecar (Salmo 25:6-7).

3. Recordarnos a nosotras mismas lo que Dios hará debido a quién es Él. Al mencionar los rasgos de Dios, David se recordó a sí mismo que Dios lo perdonaría, lo instruiría y lo liberaría de las dificultades (Salmo 25:3; Salmo 25:8; Salmo 25:15).

Amiga, el cambio es posible. Y la confesión es el primer paso para admitir que no podemos hacerlo por nosotras mismas y que solamente Dios puede salvarnos. La confesión no se trata de avergonzarnos, sino que nos libera de la carga de la vergüenza. Cuando dejamos de escondernos, podemos comenzar a sanar.

Permite que ésta sea una invitación para acercarte a Dios y admitir que lo necesitas para que te perdone y te sane.

Señor, confieso que soy reacia a traer mis pecados y defectos ante Ti. Debido a mi naturaleza pecaminosa, no me gusta admitir mis pecados. Pero Tu Palabra me dice que cuando confieso, Tú eres fiel y justo para perdonarme y, a través de Cristo, me haces justa ante Ti. Así que hoy confieso mis pecados ante Ti. Tú ya los conoces todos de antemano. Perdóname. Libérame. Y ayúdame a caminar libre de vergüenza hoy. En el Nombre de Jesús, Amén.

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La autora del devocional de hoy, Meghan Ryan, es una escritora que contribuye a la guía de estudio Praying Through the Psalms. Para encontrar una amiga que entiende las luchas diarias de caminar en tu fe, sigue a Meghan en su Instagram, y suscríbete a su boletín mensual en su blog alwaysmeghan.com.

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Romanos 8:1, Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. (NVI)

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© 2023 por Meghan Ryan. Todos los derechos reservados.


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