Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti». 2 Crónicas 20:12 (NBLA)
«Dios, ¡necesito ayuda! No puedo más con todo esto. De hecho, ni siquiera estoy segura de poder conducir a casa».
Esta fue la oración que sollocé mientras estaba sentada en mi auto, intentando asimilar la llamada telefónica que acababa de recibir. Pensaba que, por fin, había dejado atrás una larga y dolorosa situación legal. Pero entonces sonó el teléfono. Se había presentado una nueva apelación y parecía que la batalla volvía a empezar. Había una alta probabilidad de que tendría que presentarme ante el juez nuevamente. ¿Y lo peor? No podía solucionar la situación porque no tenía ningún control sobre ella. No sabía qué hacer.
Sentirse impotente y abrumada no es para nada cómodo. Sin embargo, es precisamente en esa incomodidad donde Dios puede obrar de manera muy importante en nuestro interior.
Una vez que aceptamos que no podemos controlar las cosas, podemos depositar nuestra carga en manos de Aquel que tiene el control de todo, ¡nuestro Señor que es todopoderoso y perfectamente bueno!
En 2 Crónicas 20:1-12, encontramos al rey Josafat, quien se enteró de que una enorme horda de guerreros se dirigía a atacar a Jerusalén. Además, estos enemigos ya estaban en Hazezon Tamar a tan solo 40 a 50 kilómetros de distancia. No había tiempo para preparar a los ejércitos de Judá para la batalla. ¡Qué situación tan desesperante!
¿Y qué pasó? Bueno, el rey Josafat oró. Admitió que el pueblo de Judá era impotente contra sus enemigos y que no sabían qué hacer. Pero lo más importante es que Josafat y el pueblo fijaron su mirada en Dios, el Único que sí sabía qué hacer.
Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti» (2 Crónicas 20:12).
Dios destruyó aquella horda de enemigos, ¡y los ejércitos de Judá ni siquiera tuvieron que luchar! El pueblo cantaba y adoraba mientras el Señor hacía que todos los guerreros enemigos se destruyeran entre sí (2 Crónicas 20:19-24).
Después de esa llamada desalentadora de mi abogado, me sentí un poco como el rey Josafat. No tenía ni idea de cómo proceder … pero Dios sí. Inesperadamente, los obstáculos legales se superaron sin que yo tuviera que volver a entrar en la sala del tribunal. Dios se encargó del “ejército” que amenazaba mi paz.
Cuando no sabemos qué hacer, siempre tenemos a dónde acudir. Jesús nos invita a todos los que sufrimos cargas pesadas a que nos acerquemos a Él y Él nos da descanso (Mateo 11:28). A veces, “descansar” significa que El Señor, con Su gracia, se ocupa de nuestros enemigos por nosotras, como lo hizo con Josafat. A veces significa que nos acompaña en nuestras luchas. De cualquier manera, podemos confiar en Su presencia, poder y bondad que no tienen fin.
Señor, gracias por ser un buen Padre que nunca nos deja solas para afrontar nuestras pruebas más grandes. Cuando nos sentimos indefensas, recuérdanos que Tú eres nuestro descanso y nuestra paz. Agradecemos que siempre tienes el control y obras siempre para nuestro bien y para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, Amén.
Tú tienes un enemigo, y se ha empecinado en destruir todo lo que valoras e impedir que tengas una vida abundante en Cristo. Además, tu enemigo tiene un método para trastornar tu vida y desacreditar tu fe. Es un método específico, personalizado y estratégico. Pero con la oración, tienes la oportunidad para contraatacar con un arma que realmente funciona. Cada capítulo de Oración ferviente por Priscilla Shirer te guiará con estrategias de oración que golpearán al enemigo donde más le duele, estrategias que anunciarán que estás en posición de combate y no retrocederás. Con cada estrategia nueva que construyas, el Espíritu Santo impulsará cada uno de esos ataques.
¿Buscas más aliento? Proverbs 31 Ministries tiene recursos bíblicos gratuitos en español que traerán esperanza y te ayudarán a navegar el día a día.
Juan 16:33, Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo». (NBLA)
2 Corintios 12:9, Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. (NBLA)
¿Qué circunstancia difícil necesitas dejar en las manos de Dios en lugar de intentar controlarla por tu cuenta?
Escribe una oración pidiéndole a Dios que te ayude a entregarle esa situación para que puedas encontrar descanso en Su paz y poder. ¡Y comparte tus pensamientos con nosotras en los comentarios!
©2026 por Katrina Rolen. Todos los derechos reservados.
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