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Kaitlin Chappell Rogers
Porque decía: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré». Marcos 5:28 (NBLA)
Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan». Mateo 9:17 (NBLA)
Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciéndoles: —Tomen y coman; esto es mi cuerpo. Mateo 26:26 (NVI)
»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. Juan 14:27 (NTV)
y le preguntó: —Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Génesis 16:8a (NVI)
A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del SEÑOR, que hizo el cielo y la tierra. Salmo 121:1-2 (NVI)
y como [Enoc] anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó. Génesis 5:24 (NVI)
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Oh SEÑOR, roca mía y Redentor mío. Salmo 19:14 (NBLA)
No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”. Isaías 41:10 (NBLA)
Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: Por el gran amor del SEÑOR no hemos sido consumidos y su compasión jamás se agota. Lamentaciones 3:21-22 (NVI)
El ángel del SEÑOR acampa alrededor de los que le temen, Y los rescata. Salmo 34:7 (NBLA)
Porque decía: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré». Marcos 5:28 (NBLA)
Instrúyeme, SEÑOR, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre. Salmo 86:11 (NVI)
¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Isaías 49:15 (NVI)
Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, Santiago 1:2-3 (NBLA)