Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Salmo 56:3 (NVI)
Es difícil escapar de los ataques del miedo.
Bebes tu café a sorbos bajo el sol, con tu aplicación de la Biblia abierta. Sabes muy bien que no debes consumir lo que vende el mundo antes de llenarte con la Verdad de la Palabra. Pero antes de empezar a leer, ves un mensaje de texto de una amiga, quien ha estado luchando por su matrimonio, y se siente como un grito de AUXILIO. Te sientes culpable por no haberte dado cuenta del mensaje antes, y temerosa por lo que le acontecerá. Mientras comienzas a orar, piensas, “si ellos no lo logran, ¿habrá alguien que sí?”.
De regreso a la Biblia.
Antes de silenciar tus notificaciones, un encabezado aparece en tu pantalla. Siete minutos después, ya has leído dos artículos sobre un conflicto al otro lado del mundo, pero el terror deja huellas marcadas en tu corazón.
Mientras te apresuras durante el resto de la mañana, las preocupaciones siguen llegando.
Bienvenida al lunes.
No es necesariamente que el mundo se haya vuelto más peligroso. Es que ahora estamos más informadas que nunca sobre todas las posibles amenazas.
Imagina tu capacidad de preocupación como un frasco grande de vidrio. Coloca cada inquietud, carga y responsabilidad dentro del frasco. La energía emocional, mental y espiritual que dedicas a preocuparte solo puede ocupar un espacio limitado. Tu capacidad para sobrellevar el peso de la vida es finita y limitada.
Muchas de nosotras vivimos como si ese frasco no tuviera fondo, y nos sorprendemos cuando, inevitablemente, nos vemos abrumadas.
Tu frasco no necesita ser infinito para que vivas llena de fe. Simplemente necesita ser administrado con sabiduría y cubierto por la gracia de Dios. Administrar tu preocupación no es apatía; es adoración a través de la confianza.
Cuando mi propio frasco se siente saturado, pienso en Jesús en el jardín del Getsemaní. En la angustia, Él se arrodilló y oró, “«Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa” (Lucas 22:42a, NBLA). Su sudor era como gotas de sangre. Pidió a Sus amigos que se mantuvieran despiertos y oraran, pero ellos se durmieron. Él cargó con todo el peso de lo que estaba por venir. Y, aun así, dijo en ese mismo versículo, “pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya»”.
Si así lo experimentó Él siendo plenamente Dios, plenamente humano, en perfecta comunión con el Padre, ¿podemos dejar de condenarnos por nuestra respuesta tan humana ante el peso que llevamos?
El miedo y la fe coexisten a través de la Escritura. El salmista no le dijo a Dios: “ya no tengo miedo”. Él dijo, “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” (Salmo 56:3).
El miedo estaba presente. Y también Dios.
Presenta tu frasco repleto, pesado y desbordado ante Aquel que todo lo sostiene, confiando en que a Él no le sorprende lo que hay en su interior. Puedes sentir miedo y, aun así, acercarte a Dios. Eso no es debilidad; es precisamente ahí donde comienza la valentía.
Señor, me atemorizan las cosas que puedo controlar y también las que no, y a veces no distingo la diferencia. Agradezco que nada de ello te sorprenda en lo absoluto. Ayúdame a confiar en Tu presencia por encima de mi percepción. Cuando tenga miedo, pondré mi confianza en Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.
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Filipenses 4:6-7, No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (NVI)
Lucas 22:42-44, diciendo: «Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya». Entonces se apareció un ángel del cielo, que lo fortalecía. Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. (NBLA)
¿Qué es lo que ha estado llenando tu “frasco de preocupaciones” esta semana? ¿Qué te parece si hoy ofrecieras tu frasco abarrotado a Dios en oración, en vez de intentar vaciarlo por ti misma?
¿En qué situaciones has creído que sentirte abrumada significa que no tienes fe?¿Cómo impacta tu perspectiva el comprender que Jesús experimentó angustia genuina en el jardín pero también mostró firmeza al poner Su confianza en Dios? ¡Comparte tus pensamientos con nosotras en los comentarios!
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