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Devocionales

La fidelidad de Dios en las relaciones difíciles

Erica Wiggenhorn

23 de Octubre de 2026

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Además, Josué colocó doce piedras en el cauce del río donde se detuvieron los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Esas piedras siguen allí hasta el día de hoy. Josué 4:9 (NVI)
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Al entrar en el auto inmediatamente me deslicé en mi asiento y me encorvé en un acto de derrota. «¡Nadie me dijo que esto sería tan difícil!», le dije a mi esposo entre sollozos. «Pasé años invirtiendo en nuestros hijos y ahora nuestro hijo apenas soporta estar conmigo dos horas en un restaurante».

Cuando las relaciones se desmoronan, nuestra mente se llena de confusión. ¿Qué hice mal? ¿Qué debí haber hecho distinto? ¿Por qué está pasando esto? Estas preguntas serpenteaban en mi corazón, envenenándome con un sentido de culpabilidad. Recordaba momentos alegres: mañanas navideñas, aventuras en familia, tiempos de entrega y fidelidad en la relación. Y, de algún modo, ese proceso de recordar comenzó a transformar mi forma de pensar.

A menudo, Dios ordenaba a Su pueblo a recordar el pasado para redefinir su perspectiva a la luz de las Escrituras. Cuando el pueblo de Israel llegó al río Jordán para cruzar hacia la Tierra Prometida, Dios detuvo el curso del río y ellos lo atravesaron caminando sobre tierra seca. Al llegar a la otra orilla, apilaron doce piedras como memorial de su Dios poderoso, fiel a Sus promesas.

Inmerso en esa historia se encuentra otro acto de conmemoración. Si bien Israel erigió piedras como pueblo, algunos interpretan Josué 4:9 como una invitación de parte de Dios a vivir un momento íntimo y privado con Josué: “Además, Josué colocó doce piedras en el cauce del río donde se detuvieron los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Esas piedras siguen allí hasta el día de hoy”.

Una vez que el río volviera a fluir, tal vez nadie vería las piedras que Josué, en obediencia, había apilado bajo el agua. Imagino que este momento entre Dios y Josué ayudó a reafirmar la promesa personal que Dios le había hecho: “«Hoy comenzaré a exaltarte a los ojos de todo Israel, para que sepan que tal como estuve con Moisés, estaré contigo” (Josué 3:7b, NBLA). Mientras Josué apilaba las piedras, Dios grababa en su corazón esta promesa de Su presencia fiel.

Cuando Josué cometía errores, podía mirar hacia atrás a ese momento y recordar: Dios me eligió, a pesar de mí mismo. Él será fiel. Al reflexionar sobre el mandato de Dios a Josué de recordar deliberadamente Sus promesas, interioricé profundamente esta verdad: Dios me eligió para ser la madre de mi hijo.

Ninguna de nosotras cumple a la perfección con sus responsabilidades relacionales, pero nosotras también podemos contar con la fidelidad de Dios. Mis lágrimas se redujeron a un goteo y mis propios reproches se acallaron.

Amiga, Dios sabe que cometeremos errores. No tenemos que hacerlo todo bien en una relación para que Dios continúe Su obra restauradora. La fidelidad de Dios está por encima de nuestras imperfecciones. Y, tal como se lo prometió a Josué, Él también está con nosotras.

Detengámonos a recordar la presencia prometida de Dios y Su capacidad para abrir caminos nuevos en nuestras relaciones difíciles. Las piedras de fidelidad y obediencia que apilaste siguen “allí hasta el día de hoy” (Josué 4:9), y Dios continúa obrando.

Querido Jesús, me doy cuenta que cuando se trata de mis relaciones rotas, de continuo me lamento por mis errores y me estanco en mis sentimientos de culpabilidad. Ayúdame a recordar Tus promesas de fidelidad y perdón por mis fallas. Capacítame para poder confiar en que Tú sigues obrando. Rindo esta relación a Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Jeremías 31:16, Así dice el SEÑOR: «Reprime tu llanto, las lágrimas de tus ojos,
pues tus obras tendrán su recompensa:... afirma el SEÑOR.
(NVI)

Salmo 100:5, Porque el SEÑOR es bueno, su gran amor perdura para siempre y su fidelidad permanece por todas las generaciones. (NVI)

Haz una pausa y recuerda tus actos personales de obediencia a Dios en medio de una relación difícil. ¿Cómo te anima el pensar que Dios promete recompensar las buenas obras?

Piensa en esa relación en la cual actualmente atraviesas un momento inestable. ¿De qué manera reflexionar sobre la fidelidad de Dios aporta esperanza para su futuro? ¡Compártelo con nosotras en los comentarios!

© 2026 por Erica Wiggenhorn. Todos los derechos reservados.


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