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Kaitlin Chappell Rogers
Porque decía: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré». Marcos 5:28 (NBLA)
y dijo Jahaziel: «Presten atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así les dice el SEÑOR: “No teman, ni se acobarden delante de esta gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios. 2 Crónicas 20:15 (NBLA)
Llegando en ese mismo momento, Ana dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Lucas 2:38 (NVI)
SEÑOR, tú me examinas, tú me conoces. Salmo 139:1 (NVI)
Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros. Romanos 8:34 (NTV)
Pero con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba. Lucas 5:16 (NBLA)
Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Juan 15:16a-b (NTV)
Con tu apoyo me lanzaré contra un ejército; contigo, Dios mío, podré asaltar murallas. Salmo 18:29 (NVI)
Moisés le presentó al SEÑOR el caso de ellas, y el SEÑOR les respondió: «Lo que piden las hijas de Zelofejad es algo justo, así que debes darles una propiedad entre los parientes de su padre. Traspásales a ellas la heredad de su padre. Números 27:5-7 (NVI)
Espero al SEÑOR, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza. Salmo 130:5 (NVI)
Y Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los israelitas le escucharon e hicieron tal como el SEÑOR había mandado a Moisés. Deuteronomio 34:9 (NBLA)
Porque decía: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré». Marcos 5:28 (NBLA)
Instrúyeme, SEÑOR, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre. Salmo 86:11 (NVI)
¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Isaías 49:15 (NVI)
Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, Santiago 1:2-3 (NBLA)